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FIDES VIVA
Ilustración: Apocalipsis 5
Ilustración Fides Viva a partir de Jan van Eyck (and Hubert van Eyck), «The Adoration of the Mystic Lamb (Ghent Altarpiece)» · obra original

Torres Amat

Apocalipsis 5

Mientras que san Juan lloraba de ver que nadie podía abrir el libro cerrado con siete sellos, abriole el Cordero de Dios que poco antes había sido muerto. Por lo que todas las criaturas le tributaron cánticos de alabanza.

1Después vi en la mano derecha del que estaba sentado en el solio, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. 2Al mismo tiempo vi a un ángel fuerte y poderoso, pregonar a grandes voces: ¿Quién es el digno de abrir el libro, y de levantar sus sellos? 3Y ninguno podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni aun mirarle. 4Y yo me deshacía en lágrimas, porque nadie se halló que fuese digno de abrir el libro, ni registrarle. 5Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira cómo ya el león de la tribu de Judá, la estirpe de David, ha ganado la victoria para abrir el libro, y levantar sus siete sellos. 6Y miré, y vi que en medio del solio y de los cuatro animales, y en medio de los ancianos, estaba un cordero como inmolado, el cual tenía siete cuernos, esto es, un poder inmenso, y siete ojos; que son o significan los siete espíritus de Dios despachados a toda la tierra. 7El cual vino, y recibió el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el solio. 8Y cuando hubo abierto el libro, los cuatro animales, y los veinte y cuatro ancianos se postraron ante el cordero, teniendo todos cítaras y copas, o incensarios, de oro, llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos; 9y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres, Señor, de recibir el libro, y de abrir sus sellos, porque tú has sido entregado a la muerte, y con tu sangre nos has rescatado para Dios, de todas las tribus, y lenguas, y pueblos, y naciones: 10con que nos hiciste para nuestro Dios reyes y sacerdotes; y reinaremos sobre la tierra hasta que después reinemos contigo en el cielo. 11Vi también, y oí la voz de muchos ángeles al rededor del solio, y de los animales, y de los ancianos; y su número era millares de millares, 12los cuales decían en alta voz: Digno es el Cordero que ha sido sacrificado, de recibir el poder, y la divinidad, y la sabiduría, y la fortaleza, y el honor, y la gloria, y la bendición. 13Y a todas las criaturas, que hay en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y las que hay en el mar; a cuantas hay en todos estos lugares a todas las oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, bendición, y honra, y gloria, y potestad por los siglos de los siglos. 14A lo que los cuatro animales respondían: Amen. Y los veinte y cuatro ancianos se postraron sobre sus rostros, y adoraron a aquel que vive por los siglos de los siglos.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

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