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FIDES VIVA
Ilustración: Apocalipsis 1
Ilustración Fides Viva a partir de Jan van Eyck (and Hubert van Eyck), «The Adoration of the Mystic Lamb (Ghent Altarpiece)» · obra original

Torres Amat

Apocalipsis 1

San Juan, desterrado en la isla de Patmos, escribe por orden de Dios la revelación que había tenido, a las siete Iglesias de Asia, representadas en siete candeleros.

1Revelación de Jesucristo, la cual como hombre ha recibido de Dios su Padre para descubrir a sus siervos cosas, que deben suceder presto; y la ha manifestado a su Iglesia por medio de su ángel enviado a Juan, siervo suyo, 2el cual ha dado testimonio de ser palabra de Dios, y testificación de Jesucristo, todo cuanto ha visto. 3Bienaventurado el que lee con respeto, y escucha con docilidad las palabras de esta profecía, y observa las cosas escritas en ella, pues el tiempo de cumplirse está cerca. 4Juan a las siete Iglesias del Asia menor. Gracia y paz a vosotros, de parte de aquel que es, y que era, y que ha de venir; y de parte de los siete espíritus, que asisten ante su trono; 5y de parte de Jesucristo, el cual es testigo fiel, primogénito, o el primero que resucitó de entre los muertos, y soberano de los reyes de la tierra; el cual nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6y nos ha hecho reino y sacerdotes de Dios Padre suyo: al mismo la gloria y el imperio por los siglos de los siglos: Amen. 7Mirad cómo viene sentado sobre las nubes del cielo, y verle han todos los ojos, y los mismos verdugos que le traspasaron o clavaron en la cruz. Y todos los pueblos de la tierra se herirán los pechos al verle: sí por cierto: así será. 8Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin de todas las cosas, dice el Señor Dios, que es, y que era, y que ha de venir, el todopoderoso.

9Yo Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, y en el reino de los cielos, y en la tolerancia por Cristo Jesús, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios, y del testimonio que daba de Jesús: 10un día de domingo fui arrebatado en espíritu, y oí detrás de mí una grande voz como de trompeta, 11que decía: Lo que ves, escríbelo en un libro, y remítelo a las siete Iglesias de Asia, a saber, a Éfeso, y a Esmirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea. 12Entonces me volví para reconocer la voz, que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los siete candeleros de oro vi a uno parecido al Hijo del hombre o a Jesucristo, vestido de ropa talar, ceñido a los pechos con una faja de oro: 14su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana más blanca y como la nieve, sus ojos parecían llamas de fuego, 15sus pies semejantes a bronce fino, cuando está fundido en horno ardiente, y su voz como el ruido de muchas aguas: 16y tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada de dos filos; y su rostro era resplandeciente como el sol de medio día. 17Y así que le vi, caí a sus pies como muerto. Mas él puso su diestra sobre mí, diciendo: No temas: yo soy el primero y el último, o principio y fin de todo; 18y estoy vivo, aunque fui muerto; y ahora he aquí que vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves, o soy dueño de la muerte y del infierno. 19Escribe pues las cosas que has visto, tanto las que son, como las que han de suceder después de estas. 20En cuanto al misterio de las siete estrellas, que viste en mi mano derecha, y los siete candeleros de oro, las siete estrellas, son los siete ángeles de las siete Iglesias; y los siete candeleros, son las siete Iglesias.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas

En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo…