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FIDES VIVA
Ilustración: Apocalipsis 16
Ilustración Fides Viva a partir de Jan van Eyck (and Hubert van Eyck), «The Adoration of the Mystic Lamb (Ghent Altarpiece)» · obra original

Torres Amat

Apocalipsis 16

Terribles efectos de las siete tazas o cálices de oro, que vierten los siete ángeles sobre la tierra.

1En esto oí una voz grande del Templo, que decía a los siete ángeles: Id; y derramad las siete tazas de la ira de Dios en la tierra. 2Partió pues el primero, y derramó su taza sobre la tierra, y se formó una úlcera cruel y maligna en los hombres, que tenían la señal o divisa de la bestia, y en los que adoraron su imagen. 3El segundo ángel derramó su taza en el mar, y quedó convertido en sangre como de un cuerpo muerto; y todo animal, viviente en el mar, murió. 4El tercer ángel derramó su taza sobre los ríos, y sobre los manantiales de aguas, y se convirtieron en sangre. 5Aquí oí al ángel que tiene el cuidado de las aguas, que decía: Justo eres, Señor, tú que eres, y has sido siempre santo, en estos juicios que ejerces; 6porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los Profetas, sangre les has dado a beber; que bien lo merecen. 7Y a otro oí que decía desde el altar: Sí por cierto, Señor Dios todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios. 8El cuarto ángel derramó su taza en el sol, y diose le fuerza para afligir a los hombres con ardor y con fuego; 9y los hombres, abrasándose con el calor excesivo, blasfemaron el nombre de Dios que tiene en su mano estas plagas, en vez de hacer penitencia para darle gloria. 10El quinto ángel derramó su taza sobre la silla o trono de la bestia; y quedó su reino lleno de tinieblas, y se despedazaron las lenguas en el exceso de su dolor: 11y blasfemaron del Dios del cielo por causa de sus dolores y llagas; mas no se arrepintieron de sus obras. 12El sexto ángel derramó su taza en el gran río Éufrates; y secó sus aguas, a fin de abrir camino a los reyes que habían de venir del oriente. 13Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos en figura de ranas. 14Porque estos son espíritus de demonios que hacen prodigios, y van a los reyes de toda la tierra con el fin de coligarlos en batalla para el día grande del Dios todopoderoso. 15Mirad que vengo como ladrón, dice el Señor. Dichoso el que vela, y guarda bien sus vestidos, para no andar desnudo, y que no vean sus vergüenzas. 16Los dichos serán reunidos en un campo, que en hebreo se llama Armagedón. 17En fin el séptimo ángel derramó su taza por el aire, y salió una voz grande del Templo por la parte del trono, que decía: Esto es hecho. 18Y siguiéronse relámpagos, y voces, y truenos, y se sintió un gran terremoto, tal y tan grande, cual nunca hubo desde que hay hombres sobre la tierra. 19Con lo cual la ciudad grande se rompió en tres partes, y las ciudades de las naciones se arruinaron; y de la gran Babilonia se hizo memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino de la indignación de su cólera. 20Y todas las islas desaparecieron, y no quedó rastro de montes. 21Y cayó del cielo sobre los hombres granizo o pedrisco del grandor como de un talento; y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del pedrisco: plaga que fue en extremo grande.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas

En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo…