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FIDES VIVA
Ilustración: Apocalipsis 19
Ilustración Fides Viva a partir de Jan van Eyck (and Hubert van Eyck), «The Adoration of the Mystic Lamb (Ghent Altarpiece)» · obra original

Torres Amat

Apocalipsis 19

Triunfo y cántico de los santos por la ruina de Babilonia, por el reino de Dios, y por las bodas del Cordero. Jesucristo, Verbo de Dios, triunfa de sus enemigos.

1Después de estas cosas oí en el cielo como una voz de muchas gentes, que decían: Aleluya: La salvación, y la gloria, y el poder son debidos a nuestro Dios; 2porque verdaderos son y justos sus juicios, pues ha condenado a la gran ramera, la cual estragó la tierra con su prostitución, y ha vengado la sangre de sus siervos derramada por las manos de ella. 3Y segunda vez repitieron: Aleluya. Y el humo de ella o de su incendio está subiendo por los siglos de los siglos (no se acabará jamás).

4Y los veinte y cuatro ancianos, y los cuatro animales se postraron, y adoraron a Dios que estaba sentado en el solio, diciendo: Amen: Aleluya. 5Y del solio salió una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, pequeños y grandes. 6Oí también una voz como de gran gentío, y como el ruido de muchas aguas, y como el estampido de grandes truenos, que decía: Aleluya; porque tomó ya posesión del reino el Señor Dios nuestro todopoderoso. 7Gocémonos, y saltemos de júbilo, y démosle la gloria, pues son llegadas las bodas del Cordero, y la Iglesia su esposa se ha puesto de gala o ataviada. 8Y se le ha dado que se vista de tela de lino finísimo, brillante y blanco. Cuya tela finísima de lino son las virtudes de los santos. 9Y díjome el ángel: Escribe: Dichosos los que son convidados a la cena de las bodas del Cordero; y añadiome: Estas palabras de Dios son verdaderas. 10Yo me arrojé luego a sus pies, para adorarle. Mas él me dice: Guárdate de hacerlo, que yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos los que mantienen el testimonio de Jesús. A Dios has de adorar. Porque el espíritu de profecía que hay en ti, es el testimonio de Jesús.

11En esto vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que estaba montado sobre él, se llamaba Fiel y Veraz, el cual juzga con justicia, y combate. 12Eran sus ojos como llamas de fuego, y tenía en la cabeza muchas diademas, y un nombre escrito, que nadie le entiende, o comprende, sino él mismo. 13Y vestía una ropa teñida o salpicada en sangre; y él es y se llama el Verbo de Dios. 14Y los ejércitos que hay en el cielo, le seguían vestidos de un lino finísimo, blanco y limpio, en caballos blancos. 15Y de la boca de él salía una espada de dos filos, para herir con ella a las gentes. Y él las ha de gobernar con cetro de hierro; y él mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios omnipotente. 16Y tiene escrito en su vestidura, y en el muslo: Rey de los reyes, y señor de los señores. 17Vi también a un ángel que estaba en el sol, y clamó en alta voz, diciendo a todas las aves, que volaban por medio del cielo: Venid, y congregaos a la cena grande de Dios; 18a comer carne de reyes, y carne de tribunos, y carne de poderosos, y carne de caballos, y de sus jinetes, y carne de todos, libres y esclavos, y de chicos y de grandes. 19Y vi a la bestia, y a los reyes de la tierra, y sus ejércitos coligados, para trabar batalla contra el que estaba montado sobre el caballo, y contra su ejército. 20Entonces fue presa la bestia, y con ella el falso profeta, que a vista de la misma había hecho prodigios, con que sedujo a los que recibieron la marca de la bestia, y a los que adoraron su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos en un estanque de fuego que arde con azufre. 21Mientras los demás fueron muertos con la espada que sale de la boca del que estaba montado en el caballo blanco, y todas las aves se hartaron de la carne de ellos.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

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