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FIDES VIVA
Ilustración: Apocalipsis 22
Ilustración Fides Viva a partir de Jan van Eyck (and Hubert van Eyck), «The Adoration of the Mystic Lamb (Ghent Altarpiece)» · obra original

Torres Amat

Apocalipsis 22

Conclúyese la admirable y misteriosa pintura de la celestial Jerusalén, y con ella el Apocalipsis o la Revelación de Jesucristo a su discípulo amado.

1Mostrome también un río de agua vivífica o de vida, claro como un cristal, que manaba del solio de Dios y del Cordero. 2En medio de la plaza de la ciudad, y de la una y otra parte del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol sanan a las gentes. 3Allí no habrá jamás maldición alguna, sino que Dios y el Cordero estarán de asiento en ella, y sus siervos le servirán de continuo. 4Y verán su cara, y tendrán el nombre de él sobre sus frentes. 5Y allí no habrá jamás noche; ni necesitarán luz de antorcha, ni luz de sol, por cuanto el Señor Dios los alumbrará, y reinarán por los siglos de los siglos.

6Díjome más: Estas palabras son dignas de todo crédito, y muy verdaderas. Y el Señor Dios de los espíritus de los Profetas ha enviado su ángel a manifestar a sus siervos cosas que deben suceder pronto. 7Mas he aquí, dice el Señor, que yo vengo a toda prisa. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. 8Y yo Juan, soy el que he oído y visto estas cosas. Y después de oídas y vistas, me postré ante los pies del ángel, que me las enseñaba, en acto de adorarle; 9pero él me dijo: Guárdate de hacerlo, que yo soy un consiervo tuyo, y de tus hermanos los Profetas, y de los que observan las palabras de la profecía de este libro. Adora a Dios. 10Díjome también: No selles las palabras de la profecía de este libro, pues el tiempo está cerca. 11El que daña, dañe aún; y el que está sucio, prosiga ensuciándose; pero el justo justifíquese más y más; y el santo, más y más se santifique. 12Mirad que vengo luego, y traigo conmigo mi galardón, para recompensar a cada uno según sus obras. 13Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. 14Bienaventurados los que lavan sus vestiduras en la sangre del Cordero, para tener derecho al árbol de la vida, y a entrar por las puertas de la ciudad santa. 15Queden a fuera los perros, y los hechiceros, y los deshonestos, y los homicidas, y los idólatras, y todo aquel que ama y platica mentira. 16Yo Jesús envié mi ángel, a notificaros estas cosas en las Iglesias. Yo soy la raíz o estirpe, y la prosapia de David, el lucero brillante de la mañana. 17Y el espíritu, y la esposa dicen: Ven. Diga también quien escucha: Ven. Asimismo el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome de balde el agua de vida. 18Ahora bien, yo protesto a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: Que si alguno añadiere a ellas cualquiera cosa, Dios descargará sobre él las plagas escritas en este libro. 19Y si alguno quitare cualquiera cosa de las palabras del libro de esta profecía, Dios le quitará a él del libro de la vida, y de la ciudad santa, y no le dará parte en lo escrito en este libro. 20El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente yo vengo luego. Así sea. Ven! oh Señor Jesús! 21La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amen

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas

En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo…