
Torres Amat
Apocalipsis 4
San Juan en una visión extática ve a Dios en su solio, rodeado de veinte y cuatro ancianos, y de cuatro animales misteriosos que le glorifican.
1Después de esto miré, y he ahí que en un éxtasis vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta que hablaba conmigo, me dijo: Sube acá, y te mostraré las cosas que han de suceder en adelante. 2Al punto fui elevado o arrebatado en espíritu, y vi un solio colocado en el cielo, y un personaje sentado en el solio; 3y el que estaba sentado, era parecido a una piedra de jaspe, y de sardia o granate; y en torno del solio un arco iris, de color de esmeralda. 4Y al rededor del solio veinte y cuatro sillas, y veinte y cuatro ancianos sentados, revestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. 5Y del solio salían relámpagos, y voces, y truenos; y siete lámparas estaban ardiendo delante del solio, que son los siete espíritus de Dios. 6Y en frente del solio había como un mar trasparente de vidrio semejante al cristal, y en medio del espacio en que estaba el trono, y al rededor de él, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás. 7Era el primer animal parecido al león, y el segundo a un becerro, y el tercer animal tenía cara como de hombre, y el cuarto animal semejante a una águila volando. 8Cada uno de los cuatro animales, tenía seis alas, y por afuera de las alas, y por adentro estaban llenos de ojos; y no reposaban de día ni de noche, diciendo: Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el cual era, el cual es, y el cual ha de venir. 9Y mientras aquellos animales tributaban gloria, y honor, y bendición o acción de gracias al que estaba sentado en el trono, que vive por los siglos de los siglos, 10los veinte y cuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive por los siglos de los siglos, y ponían sus coronas ante el trono, diciendo: 11Digno eres ¡oh Señor Dios nuestro! de recibir la gloria, y el honor, y el poderío; porque tú criaste todas las cosas, y por tu querer subsisten y fueron criadas.
