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FIDES VIVA
Ilustración: Apocalipsis 6
Ilustración Fides Viva a partir de Jan van Eyck (and Hubert van Eyck), «The Adoration of the Mystic Lamb (Ghent Altarpiece)» · obra original

Torres Amat

Apocalipsis 6

Señales misteriosas que fue viendo el apóstol, conforme iba el Cordero abriendo los seis primeros sellos.

1Vi pues cómo el Cordero abrió el primero de los siete sellos, y oí al primero de los cuatro animales, que decía, con voz como de trueno: Ven, y verás. 2Yo miré; y he ahí un caballo blanco, y el que le montaba, tenía un arco, y diósele una corona, y salió victorioso para continuar las victorias. 3Y como hubiese abierto el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven, y verás. 4Y salió otro caballo bermejo; y al que le montaba, se le concedió el poder de desterrar la paz de la tierra, y de hacer que los hombres se matasen unos a otros, y así se le dio una grande espada. 5Abierto que hubo el sello tercero, oí al tercer animal, que decía: Ven, y verás. Y vi un caballo negro, y el que le montaba, tenía una balanza en su mano. 6Y oí cierta voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo valdrán un denario, y seis libras de cebada a denario también; mas al vino y al aceite no hagas daño. 7Después que abrió el sello cuarto, oí una voz del cuarto animal, que decía: Ven, y verás. 8Y he ahí un caballo pálido y macilento, cuyo jinete tenía por nombre Muerte, y el infierno le iba siguiendo, y diósele poder sobre las cuatro partes de la tierra, para matar a los hombres a cuchillo, con hambre, con mortandad, y por medio de las fieras de la tierra. 9Y cuando hubo abierto el quinto sello, vi debajo o al pie del altar las almas de los que fueron muertos por la palabra de Dios, y por ratificar su testimonio, 10y clamaban a grandes voces, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, (tú que eres santo, y veraz) difieres hacer justicia, y vengar nuestra sangre contra los que habitan en la tierra? 11Diósele luego a cada uno de ellos un ropaje o vestido blanco; y se les dijo que descansasen o aguardasen en paz un poco de tiempo, en tanto que se cumplía el número de sus consiervos y hermanos, que habían de ser martirizados también como ellos. 12Vi asimismo cómo abrió el sexto sello; y al punto se sintió un gran terremoto, y el sol se puso negro como un saco de cilicio o de cerda; y la luna se volvió toda bermeja como sangre; 13y las estrellas cayeron del cielo sobre la tierra, a la manera que una higuera, sacudida de un recio viento, deja caer sus brevas; 14y el cielo desapareció como un libro que es arrollado; y todos los montes y las islas fueron movidos de sus lugares; 15y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los tribunos, y los ricos, y los poderosos, y todos los hombres, así esclavos como libres, se escondieron en las grutas y entre las peñas de los montes; 16y decían a los montes, y peñascos: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquel Señor que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero, 17porque llegado es el día grande de la cólera de ambos; ¿y quién podrá soportarla?

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miércoles, 28 de octubre · Evangelio

Después de orar toda la noche, Jesús elige a los doce apóstoles

En aquel tiempo, Jesús salió al monte a orar, y pasó la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a quienes también dio el nombre de apóstoles: Simón, a quien llamó…