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FIDES VIVA
Ilustración: Mateo 20
Ilustración Fides Viva a partir de Rembrandt, «The Parable of the Labourers in the Vineyard» · obra original

Torres Amat

Mateo 20

Parábola de los obreros llamados a trabajar en la viña. Jesús predice su muerte y resurrección. Responde a la pretensión de la madre de los hijos de Zebedeo. Da vista a dos ciegos.

1Porque el reino de los cielos se parece a un padre de familias, que al romper el día salió a alquilar jornaleros para su viña, 2y ajustándose con ellos en un denario por día, enviolos a su viña. 3Saliendo después cerca de la hora de tercia, se encontró con otros que estaban mano sobre mano en la plaza, 4y díjoles: Andad también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. 5Y ellos fueron. Otras dos veces salió a eso de la hora de sexta y de la hora de nona, e hizo lo mismo. 6Finalmente salió cerca de la hora undécima, y vio a otros que estaban todavía sin hacer nada, y les dijo: ¿Cómo os estáis aquí ociosos todo el día?. 7Respondiéronle: Es que nadie nos ha alquilado. Díjoles: Pues id también vosotros a mi viña. 8Puesto el sol, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: Llama a los trabajadores, y págales el jornal, empezando desde los postreros y acabando en los primeros. 9Venidos pues los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron un denario cada uno. 10Cuando al fin llegaron los primeros, se imaginaron que les darían más; pero no obstante, estos recibieron igualmente cada uno su denario. 11Y al recibirle, murmuraban contra el padre de familias, 12diciendo: Estos últimos no han trabajado más que una hora, y los has igualado con nosotros, que hemos soportado el peso del día, y del calor. 13Mas él por respuesta dijo a uno de ellos: Amigo, yo no te hago agravio: ¿no te ajustaste conmigo en un denario? 14Toma pues lo que es tuyo, y vete: yo quiero dar a este, bien que sea el último, tanto como a ti. 15¿Acaso no puedo yo hacer de lo mío lo que quiero? ¿o ha de ser tu ojo malo o envidioso, porque yo soy bueno? 16De esta suerte los postreros en este mundo serán primeros en el reino de los cielos, y los primeros postreros: muchos empero son los llamados, mas pocos los escogidos. 17Poniéndose Jesús en camino para Jerusalén, tomó a parte a sus doce discípulos, y les dijo: 18Mirad que vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre ha de ser entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los Escribas, y le condenarán a muerte, 19y le entregarán a los gentiles para que sea escarnecido, y azotado, y crucificado; mas él resucitará al tercer día. 20Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se le acerca con sus dos hijos, y le adora, manifestando querer pedirle alguna gracia. 21Jesús le dijo: ¿Qué quieres? Y ella le respondió: Dispón que estos dos hijos míos tengan su asiento en tu reino, uno a tu derecha, y otro a tu izquierda. 22Mas Jesús les dio por respuesta: No sabéis lo que os pedís. ¿Podéis beber el cáliz de la pasión que yo tengo de beber? Dícenle: Bien podemos. 23Replicoles: Mi cáliz sí que le beberéis; pero el asiento a mi diestra o siniestra no me toca concederle a vosotros, sino que será para aquellos a quienes le ha destinado mi Padre. 24Entendiendo esto los otros diez apóstoles, se indignaron contra los dos hermanos. 25Mas Jesús los convocó a sí, y les dijo: No ignoráis que los príncipes de las naciones avasallan a sus pueblos, y que sus magnates los dominan con imperio. 26No ha de ser así entre vosotros; sino que quien aspirare a ser mayor entre vosotros, debe ser vuestro criado; 27y el que quiera ser entre vosotros el primero, ha de ser vuestro siervo: 28al modo que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida para redención de muchos. 29Al salir de Jericó, le fue siguiendo gran multitud de gentes, 30y he aquí que dos ciegos sentados a la orilla del camino, habiendo oído decir que pasaba Jesús, comenzaron a gritar, diciendo: ¡Señor! ¡hijo de David! ten lástima de nosotros. 31Mas las gentes los reñían para que callasen. Ellos no obstante alzaban más el grito, diciendo: ¡Señor! ¡hijo de David! apiádate de nosotros. 32Parose a esto Jesús, y llamándolos, les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 33Señor, le respondieron ellos, que se abran nuestros ojos. 34Movido Jesús a compasión, tocó sus ojos. Y en el mismo instante vieron, y se fueron en pos de él.

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miércoles, 28 de octubre · Evangelio

Después de orar toda la noche, Jesús elige a los doce apóstoles

En aquel tiempo, Jesús salió al monte a orar, y pasó la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a quienes también dio el nombre de apóstoles: Simón, a quien llamó…