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FIDES VIVA
Ilustración: Mateo 10
Ilustración Fides Viva a partir de James Tissot, «The Exhortation to the Apostles» · obra original

Torres Amat

Mateo 10

Misión de los doce apóstoles: potestad de hacer milagros, y las instrucciones que les dio Jesús.

1Después de esto, habiendo convocado a sus doce discípulos, les dio potestad para lanzar los espíritus inmundos, y curar toda especie de dolencias, y enfermedades. 2Los nombres de los doce apóstoles son estos. El primero, Simón, por sobrenombre Pedro, y Andrés su hermano, 3Santiago hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano, Santiago hijo de Alfeo, y Tadeo, 4Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que le vendió.

5A estos doce envió Jesús, dándoles las siguientes instrucciones: No vayáis ahora a tierra de gentiles, ni tampoco entréis en poblaciones de samaritanos; 6mas id antes en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7Id y predicad, diciendo: Que se acerca el reino de los cielos. 8Y, en prueba de vuestra doctrina, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad demonios: dad graciosamente lo que graciosamente habéis recibido.

9No llevéis oro, ni plata, ni dinero alguno en vuestros bolsillos, 10ni alforja para el viaje, ni más de una túnica y un calzado, ni tampoco palo u otra arma para defenderos; porque el que trabaja, merece que le sustenten. 11En cualquiera ciudad o aldea en que entrareis, informaos quién hay en ella hombre de bien o que sea digno de alojaros; y permaneced en su casa hasta vuestra partida. 12Al entrar en la casa, la salutación ha de ser: La paz sea en esta casa. 13Que si la casa la merece, vendrá vuestra paz a ella; mas si no la merece, vuestra paz se volverá con vosotros. 14Caso que no quieran recibiros, ni escuchar vuestras palabras, saliendo fuera de la tal casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. 15En verdad os digo que Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor en el día del juicio, que no la tal ciudad.

16Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto habéis de ser prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17Recataos empero de los tales hombres. Pues os delatarán a los tribunales, y os azotarán en sus sinagogas: 18y por mi causa seréis conducidos ante los gobernadores y los reyes, para dar testimonio de mí a ellos, y a las naciones. 19Si bien cuando os hicieren comparecer, no os dé cuidado el cómo o lo que habéis de hablar; porque os será dado en aquella misma hora lo que hayáis de decir: 20puesto que no sois vosotros quien habla entonces, sino el Espíritu de vuestro Padre, el cual habla por vosotros. 21Entonces un hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir; 22y vosotros vendréis a ser odiados de todos por causa de mi nombre: pero quien perseverare hasta el fin, este se salvará. 23Entre tanto, cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. En verdad os digo, que no acabaréis de convertir a las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del hombre.

24No es el discípulo más que su maestro, ni el siervo más que su amo: 25baste al discípulo, el ser tratado como su maestro; y al criado, como su amo. Si al padre de familias le han llamado Belzebú, ¿cuánto más a sus domésticos? 26Pero por eso no les tengáis miedo. Porque nada está encubierto, que no se haya de descubrir; ni oculto, que no se haya de saber. 27Lo que os digo de noche, decidlo a la luz del día; y lo que os digo al oído, predicadlo desde los terrados. 28Nada temáis a los que matan al cuerpo, y no pueden matar al alma: temed antes al que puede arrojar alma y cuerpo en el infierno. 29¿No es así que dos pájaros se venden por un cuarto; y no obstante ni uno de ellos caerá en tierra sin que lo disponga vuestro Padre? 30Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31No tenéis pues que temer: valéis vosotros más que muchos pájaros. 32En suma, a todo aquel que me reconociere y confesare por Mesías delante de los hombres, yo también le reconoceré y me declararé por él delante de mi Padre, que está en los cielos; 33mas a quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre, que está en los cielos.

34No tenéis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la guerra; 35pues he venido a separar al hijo de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra: 36y los enemigos del hombre serán las personas de su misma casa. 37Quien ama al padre o a la madre más que a mí, no merece ser mío; y quien ama al hijo o a la hija más que a mí, tampoco merece ser mío. 38Y quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39Quien a costa de su alma conserva su vida, la perderá; y quien perdiere su vida por amor mío, la volverá a hallar.

40Quien a vosotros recibe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe a aquel que me ha enviado a mí. 41El que hospeda a un Profeta en atención a que es Profeta, recibirá premio de Profeta; y el que hospeda a un justo en atención a que es justo, tendrá galardón de justo. 42Y cualquiera que diere de beber a uno de estos pequeñuelos un vaso de agua fresca solamente por razón de ser discípulo mío, os doy mi palabra, que no perderá su recompensa.

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miércoles, 28 de octubre · Evangelio

Después de orar toda la noche, Jesús elige a los doce apóstoles

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