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FIDES VIVA
Ilustración: Mateo 25
Ilustración Fides Viva a partir de Peter von Cornelius, «The Wise and Foolish Virgins» · obra original

Torres Amat

Mateo 25

Parábolas de las diez vírgenes, y de los talentos; en las que Jesús manda estar en vela y ejercitar las buenas obras, para que no seamos condenados en su segunda venida y último juicio.

1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo y a la esposa. 2De las cuales cinco eran necias, y cinco prudentes; 3pero las cinco necias, al coger sus lámparas, no se proveyeron de aceite. 4Al contrario, las prudentes junto con las lámparas llevaron aceite en sus vasijas. 5Como el esposo tardase en venir, se adormecieron todas, y al fin se quedaron dormidas. 6Mas llegada la media noche se oyó una voz que gritaba: Mirad que viene el esposo, salidle al encuentro. 7Al punto se levantaron todas aquellas vírgenes, y aderezaron sus lámparas. 8Entonces las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. 9Respondieron las prudentes, diciendo: No sea que este que tenemos, no baste para nosotras y para vosotras: mejor es que vayáis a los que le venden, y compréis el que os falta. 10Mientras iban estas a comprarle, vino el esposo, y las que estaban preparadas, entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta. 11Al cabo vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, Señor! ábrenos. 12Pero él respondió, y dijo: En verdad os digo que yo no os conozco.

13Así que, velad vosotros, ya que no sabéis ni el día, ni la hora.

14Porque el Señor obrará como un hombre que yéndose a lejas tierras, convocó a sus criados, y les entregó sus bienes, 15dando al uno cinco talentos, a otro dos, y uno solo a otro, a cada uno según su capacidad, y marchose inmediatamente. 16El que recibió cinco talentos, fue, y negociando con ellos, sacó de ganancia otros cinco. 17De la misma suerte, aquel que había recibido dos, ganó otros dos. 18Mas el que recibió uno, fue e hizo un hoyo en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19Pasado mucho tiempo volvió el amo de dichos criados, y llamolos a cuentas. 20Llegando el que había recibido cinco talentos, presentole otros cinco diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste, he aquí otros cinco más que he ganado con ellos. 21Respondiole su amo: Muy bien, siervo bueno, siervo diligente y leal; ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho; ven a tomar parte en el gozo de tu señor. 22Llegose después el que había recibido dos talentos, y dijo: Señor, dos talentos me diste, aquí te traigo otros dos, que he granjeado con ellos. 23Díjole su amo: Muy bien, siervo bueno y fiel: pues has sido fiel en pocas cosas, yo te confiaré muchas más; ven a participar del gozo de tu señor. 24Por último llegando el que había recibido un talento, dijo: Señor, yo sé que eres un hombre de recia condición, que siegas donde no has sembrado, y recoges donde no has esparcido; 25y así, temeroso de perderle, me fui y escondí tu talento en tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26Pero su amo, cogiéndole la palabra, le replicó y dijo: ¡Oh siervo malo y perezoso! tú sabías que yo siego donde no siembro, y recojo donde nada he esparcido; 27pues por eso mismo debías haber dado a los banqueros mi dinero, para que yo a la vuelta recobrase mi caudal con los intereses. 28Ea pues, quitadle aquel talento, y dádselo al que tiene diez talentos: 29porque a quien tiene, dársele ha, y estará abundante o sobrado; mas a quien no tiene, quitarásele aun aquello que parece que tiene. 30Ahora bien, a ese siervo inútil arrojadle a las tinieblas de a fuera: allí será el llorar y el crujir de dientes.

31Cuando venga pues el Hijo del hombre con toda su majestad, y acompañado de todos sus ángeles, sentarse ha entonces en el trono de su gloria; 32y hará comparecer delante de él a todas las naciones, y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, 33poniendo las ovejas a su derecha y los cabritos a la izquierda. 34Entonces el rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino celestial, que os está preparado desde el principio del mundo. 35Porque yo tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era peregrino, y me hospedasteis: 36estando desnudo, me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; encarcelado, y vinisteis a verme y consolarme. 37A lo cual los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos nosotros hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38¿Cuándo te hallamos de peregrino, y te hospedamos; desnudo, y te vestimos? 39O ¿cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a visitarte? 40Y el rey en respuesta les dirá: En verdad os digo, siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis. 41Al mismo tiempo dirá a los que estarán en la izquierda: Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno, que fue destinado para el diablo, y sus ángeles o ministros; 42porque tuve hambre, y no me disteis de comer; sed, y no me disteis de beber: 43era peregrino, y no me recogisteis; desnudo, y no me vestisteis; enfermo y encarcelado, y no me visitasteis. 44A lo que replicarán también los malos: ¡Señor! ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o peregrino, o desnudo, o enfermo, o encarcelado, y dejamos de asistirte? 45Entonces les responderá: Os digo en verdad: siempre que dejasteis de hacerlo con alguno de estos mis pequeños hermanos, dejasteis de hacerlo conmigo. 46Y en consecuencia irán estos al eterno suplicio, y los justos a la vida eterna.

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miércoles, 28 de octubre · Evangelio

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