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FIDES VIVA
Ilustración: Mateo 23
Ilustración Fides Viva a partir de Gustave Doré, «Dispute of Jesus and the Pharisees» · obra original

Torres Amat

Mateo 23

Condena Jesús el rigor extremado de los Fariseos en la doctrina que enseñan al pueblo: habla de su hipocresía y soberbia; de las falsas explicaciones que dan a la Ley: de la muerte violenta de los Profetas, y de la ruina de Jerusalén.

1Entonces dirigiendo Jesús su palabra al pueblo, y a sus discípulos,

2les dijo: Los Escribas, o doctores de la Ley, y los Fariseos están sentados en la cátedra de Moisés. 3Practicad pues, y haced todo lo que os dijeren; pero no arregléis vuestra conducta por la suya: porque ellos dicen lo que se debe hacer, y no lo hacen. 4El hecho es que van liando cargas pesadas e insoportables, y las ponen sobre los hombros de los demás, cuando ellos no quieren ni aplicar la punta de el dedo para moverlas. 5Todas sus obras las hacen con el fin de ser vistos de los hombres: por lo mismo llevan las palabras de la Ley en filacterias más anchas, y más largas las franjas u orlas de su vestido. 6Aman también los primeros asientos en los banquetes, y las primeras sillas en las sinagogas, 7y el ser saludados en la plaza, y que los hombres les den el título de maestros o doctores. 8Vosotros por el contrario no habéis de querer ser saludados maestros; porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. 9Tampoco habéis de aficionaros a llamar a nadie sobre la tierra padre vuestro, pues uno solo es vuestro verdadero Padre, el cual está en los cielos. 10Ni debéis preciaros de ser llamados maestros; porque el Cristo es vuestro único maestro. 11En fin, el mayor entre vosotros ha de ser ministro o criado vuestro. 12Que quien se ensalzare, será humillado, y quien se humillare, será ensalzado.

13Pero ¡ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que cerráis el reino de los cielos a los hombres; porque ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que entrarían, impidiéndoles que crean en mí. 14¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que devoráis las casas de las viudas, con el pretexto de hacer largas oraciones: por eso recibiréis sentencia mucho más rigorosa.

15¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! porque andáis girando por mar y tierra, a trueque de convertir un gentil; y después de convertido, le hacéis con vuestro ejemplo y doctrina digno del infierno dos veces más que vosotros.

16¡Ay de vosotros, guías o conductores ciegos! que decís: El jurar uno por el Templo, no es nada, no obliga; mas quien jura por el oro del Templo, está obligado. 17¡Necios y ciegos! ¿qué vale más, el oro, o el Templo, que santifica al oro? 18Y si alguno (decís) jura por el altar, no importa; mas quien jurare por la ofrenda puesta sobre él, se hace deudor. 19¡Ciegos! ¿qué vale más, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 20Cualquiera pues que jura por el altar, jura por él, y por todas las cosas que se ponen sobre él. 21Y quien jura por el Templo, jura por él, y por aquel Señor que le habita. 22Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está en él sentado. 23¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que pagáis diezmo hasta de la yerbabuena, y del eneldo, y del comino, y habéis abandonado las cosas más esenciales de la Ley, la justicia, la misericordia y la buena fe. Estas debierais observar, sin omitir aquellas. 24¡O guías ciegos! que coláis cuanto bebéis, por si hay un mosquito, y os tragáis un camello.

25¿Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que limpiáis por defuera la copa y el plato; y por dentro en el corazón estáis llenos de rapacidad e inmundicia. 26¡Fariseo ciego! limpia primero por dentro la copa y el plato, si quieres que lo de afuera sea limpio.

27¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! porque sois semejantes a los sepulcros blanqueados, los cuales por afuera parecen hermosos a los hombres; mas por dentro están llenos de huesos de muertos, y de todo género de podredumbre. 28Así también vosotros en el exterior os mostráis justos a los hombres; mas en el interior estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

29¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que fabricáis los sepulcros de los Profetas, y adornáis los monumentos de los justos, 30y decís: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la muerte de los Profetas. 31Con lo que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de los que mataron a los Profetas. 32Acabad pues de llenar la medida de vuestros padres haciendo morir al Mesías. 33¡Serpientes, raza de víboras! ¿cómo será posible que evitéis el ser condenados al fuego del infierno? 34Porque he aquí que yo voy a enviaros Profetas, y sabios, y Escribas, y de ellos degollaréis a unos, crucificaréis a otros, a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y los andaréis persiguiendo de ciudad en ciudad: 35para que recaiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el Templo y el altar. 36En verdad os digo, que todas estas cosas vendrán a caer sobre la generación presente.

37¡Jerusalén! ¡Jerusalén! que matas a los Profetas, y apedreas a los que a ti son enviados, ¿cuántas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus pollitos bajo las alas, y tú no lo has querido? 38He aquí que vuestra casa va a quedar desierta. 39Y así os digo: en breve ya no me veréis más, hasta tanto que reconociéndome por Mesías, digáis: Bendito sea el que viene en nombre del Señor.

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