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FIDES VIVA
Ilustración: Lucas 21
Ilustración Fides Viva a partir de João Zeferino da Costa, «The Widow's Mite» · obra original

Torres Amat

Lucas 21

De la ofrenda que hizo una pobre viuda. Predicción de la ruina del Templo. Señales que precederán a la destrucción de Jerusalén, y a la segunda venida de Jesús.

1Estando un día Jesús mirando hacia el gazofilacio o cepo del Templo, vio a varios ricos que iban echando en él sus ofrendas. 2Y vio asimismo a una pobrecita viuda, la cual echaba dos blancas o pequeñas monedas. 3Y dijo a sus discípulos: En verdad os digo, que esta pobre viuda ha echado más que todos. 4Por cuanto todos estos han ofrecido a Dios parte de lo que les sobra; pero esta de su misma pobreza ha dado lo que tenía, y necesitaba para su sustento.

5Como algunos de sus discípulos dijesen del Templo, que estaba fabricado de hermosas piedras, y adornado de ricos dones, replicó: 6Días vendrán en que todo esto que veis, será destruido de tal suerte que no quedará piedra sobre piedra, que no sea demolida. 7Preguntáronle ellos: Maestro ¿cuándo será eso, y qué señal habrá de que tales cosas están próximas a suceder?

8Jesús les respondió: Mirad que no os dejéis engañar; porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: Yo soy el Mesías; y ya ha llegado el tiempo: guardaos pues de seguirlos. 9Antes cuando sintiereis rumor de guerras y sediciones, no queráis alarmaros: es verdad que primero han de acaecer estas cosas, mas no por eso será luego el fin. 10Entonces añadió él: Se levantará un pueblo contra otro pueblo, y un reino contra otro reino. 11Y habrá grandes terremotos en varias partes, y pestilencias, y hambres, y aparecerán en el cielo cosas espantosas, y prodigios extraordinarios.

12Pero antes que sucedan todas estas cosas, se apoderarán de vosotros, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas, y meterán en las cárceles, y os llevarán por fuerza a el tribunal de los reyes y gobernadores, por causa de mi nombre: 13lo cual os servirá de ocasión para dar testimonio de mí. 14Por consiguiente, imprimid en vuestros corazones la máxima de que no debéis discurrir de antemano cómo habéis de responder; 15pues yo pondré las palabras en vuestra boca, y una sabiduría a que no podrán resistir, ni contradecir todos vuestros enemigos. 16Y lo que es más, seréis entregados a los magistrados por vuestros mismos padres, y hermanos, y parientes, y amigos, y harán morir a muchos de vosotros; 17de suerte que seréis odiados de todo el mundo por amor de mí: 18no obstante, ni un cabello de vuestra cabeza se perderá. 19Mediante vuestra paciencia salvaréis vuestras almas. 20Mas por lo que toca a la ruina de este pueblo, cuando viereis a Jerusalén estar cercada por un ejército, entonces tened por cierto que su desolación está cerca: 21en aquella hora los que se hallan en Judea, huyan a las montañas; los que habitan en medio de la ciudad, retírense; y los que están en los contornos, no entren. 22Porque días de venganza son estos, en que se han de cumplir todas las cosas como están escritas. 23Pero ¡ay de las que estén en cinta, o criando en aquellos días! pues este país se hallará en grandes angustias, y la ira de Dios descargará sobre este pueblo. 24Parte morirán a filo de espada; parte serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será hollada por los gentiles; hasta tanto que los tiempos de las naciones acaben de cumplirse.

25Veranse empero antes fenómenos prodigiosos en el sol, la luna y las estrellas, y en la tierra estarán consternadas y atónitas las gentes por el estruendo del mar y de las olas: 26secándose los hombres de temor y de sobresalto, por las cosas que han de sobrevenir a todo el universo; porque las virtudes de los cielos, o esferas celestes, estarán bambaleando; 27y entonces será cuando verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con grande poder y majestad.

28Como quiera, vosotros fieles discípulos míos, al ver que comienzan a suceder estas cosas, abrid los ojos, y alzad la cabeza, estad de buen ánimo, porque vuestra redención se acerca. 29Y propúsoles esta comparación: Reparad en la higuera, y en los demás árboles: 30cuando ya empiezan a brotar de sí el fruto, conocéis que está cerca el verano. 31Así también vosotros, en viendo la ejecución de estas cosas, entended que el reino de Dios esta cerca. 32Os empeño mi palabra, que no se acabará esta generación, hasta que todo lo dicho se cumpla. 33El cielo y la tierra se mudarán, pero mis palabras no faltarán.

34Velad pues sobre vosotros mismos, no suceda que se ofusquen vuestros corazones o entendimientos con la glotonería, y embriaguez, y los cuidados de esta vida, y os sobrecoja de repente aquel día: 35que será como un lazo que sorprenderá a todos los que moran sobre la superficie de toda la tierra. 36Velad pues, orando en todo tiempo, a fin de merecer el evitar todos estos males venideros, y comparecer con confianza ante el Hijo del hombre.

37Estaba Jesús entre día enseñando en el Templo; y saliendo de la ciudad a la noche, la pasaba en el Monte llamado de los olivos. 38Y todo el pueblo acudía muy de madrugada al Templo para oírle.

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miércoles, 28 de octubre · Evangelio

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