Ir al contenido
FIDES VIVA
Ilustración: Lucas 15
Ilustración Fides Viva a partir de Rembrandt, «The Return of the Prodigal Son» · obra original

Torres Amat

Lucas 15

Parábolas de la oveja descarriada: de la dracma perdida, y del hijo pródigo para confusión de los Fariseos presuntuosas, y aliento de las pecadores arrepentidos.

1Solían los publicanos, y pecadores acercarse a Jesús para oírle. 2Y los Fariseos y Escribas murmuraban de eso diciendo: Mirad cómo se familiariza con los pecadores, y come con ellos. 3Entonces les propuso esta parábola:

4¿Quién hay de vosotros que, teniendo cien ovejas, y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en la dehesa, y no vaya en busca de la que se perdió, hasta encontrarla? 5En hallándola se la pone sobre los hombros muy gozoso; 6y llegado a casa, convoca a sus amigos, y vecinos, diciéndoles: Regocijaos conmigo, porque he hallado la oveja mía, que se me había perdido. 7Os digo, que a este modo habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no tienen necesidad de penitencia.

8O ¿qué mujer, teniendo diez dracmas o reales de plata, si pierde una, no enciende luz, y barre bien la casa, y lo registra todo, hasta dar con ella? 9Y en hallándola, convoca a sus amigas y vecinas, diciendo: Alegraos conmigo, que ya he hallado la dracma que había perdido. 10Así os digo yo, que harán fiesta los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia.

11Añadió también: Un hombre tenía dos hijos, 12de los cuales el más mozo dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me toca. Y el padre repartió entre los dos la hacienda. 13No se pasaron muchos días que aquel hijo más mozo, recogidas todas sus cosas, se marchó a un país muy remoto, y allí malbarató todo su caudal, viviendo disolutamente. 14Después que lo gastó todo, sobrevino una grande hambre en aquel país, y comenzó a padecer necesidad. 15De resultas púsose a servir a un morador de aquella tierra, el cual le envió a su granja a guardar cerdos. 16Allí deseaba con ansia henchir su vientre de las algarrobas y mondaduras que comían los cerdos; y nadie se las daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ¡Ay cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo estoy aquí pereciendo de hambre! 18No: yo iré a mi padre, y le diré: Padre mío, pequé contra el cielo, y contra ti: 19ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.

20Con esta resolución se puso en camino para la casa de su padre. Estando todavía lejos, avistole su padre, y enterneciéronsele las entrañas, y corriendo a su encuentro le echó los brazos al cuello, y le dio mil besos. 21Díjole el hijo: Padre mío, yo he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. 22Mas el padre por respuesta dijo a sus criados: Presto, traed aquí luego el vestido más precioso que hay en casa, y ponédsele, ponedle un anillo en el dedo, y calzadle las sandalias; 23y traed un ternero cebado, matadle, y comamos, y celebremos un banquete: 24pues que este hijo mío estaba muerto, y ha resucitado; habíase perdido, y ha sido hallado. Y con eso dieron principio al banquete.

25Hallábase a la sazón el hijo mayor en el campo; y a la vuelta, estando ya cerca de su casa, oyó el concierto de música y el baile; 26y llamó a uno de los criados, y preguntole qué venía a ser aquello; 27el cual le respondió: Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha mandado matar un becerro cebado, por haberle recobrado en buena salud. 28Al oír esto, indignose, y no quería entrar. Salió pues su padre a fuera, y empezó a instarle con ruegos. 29Pero él le replicó diciendo: Es bueno que tantos años ha que te sirvo, sin haberte jamás desobedecido en cosa alguna que me hayas mandado, y nunca me has dado un cabrito para merendar con mis amigos; 30y ahora que ha venido este hijo tuyo, el cual ha consumido su hacienda con meretrices, luego has hecho matar para él un becerro cebado. 31Hijo mío, respondió el padre, tú siempre estás conmigo, y todos los bienes míos son tuyos; 32mas ya ves que era muy justo el tener un banquete, y regocijarnos, por cuanto este tu hermano había muerto, y ha resucitado; estaba perdido, y se ha hallado.

El Evangelio y el santo del día, cada mañana en tu correo

Empieza cada día cerca de Cristo y de sus santos: el Evangelio de la Misa y una vida que inspira. Gratis; te das de baja cuando quieras.

Te enviaremos un correo para confirmar. A veces, también algún aviso de Fides Viva. Te das de baja con un clic. Privacidad

miércoles, 28 de octubre · Evangelio

Después de orar toda la noche, Jesús elige a los doce apóstoles

En aquel tiempo, Jesús salió al monte a orar, y pasó la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a quienes también dio el nombre de apóstoles: Simón, a quien llamó…