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FIDES VIVA
Ilustración: Juan 18
Ilustración Fides Viva a partir de Mihály Munkácsy, «Christ before Pilate» · obra original

Torres Amat

Juan 18

Prisión de Jesús: Malco es herido por Pedro. Huyen los apóstoles: le niega Pedro. Interrogatorio que le hacen el Sumo pontífice y el presidente Pilato.

1Dicho esto, marchó Jesús con sus discípulos a la otra parte del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró él con sus discípulos. 2Judas, que le entregaba, estaba bien informado del sitio, porque Jesús solía retirarse muchas veces a él con sus discípulos. 3Judas pues habiendo tomado una cohorte o compañía de soldados, y varios ministros que le dieron los pontífices y Fariseos, fue allá con linternas y hachas, y con armas. 4Y Jesús, que sabía todas las cosas que le habían de sobrevenir, salió a su encuentro, y les dijo: ¿A quién buscáis? 5Respondiéronle: A Jesús nazareno. Díceles Jesús: Yo soy. Estaba también entre ellos Judas, el que le entregaba. 6Apenas pues les dijo: Yo soy, retrocedieron todos, y cayeron en tierra. 7Levantados que fueron, les preguntó Jesús segunda vez: ¿A quién buscáis? Y ellos respondieron: A Jesús nazareno. 8Replicó Jesús: Ya os he dicho que yo soy: ahora bien, si me buscáis a mí, dejad ir a estos. 9Para que se cumpliese la palabra que había dicho: ¡Oh Padre! ninguno he perdido de los que tú me diste. 10Entre tanto Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, y dando un golpe a un criado del pontífice, le cortó la oreja derecha. Este criado llamábase Malco. 11Pero Jesús dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿he de dejar yo de beberle?

12En fin, la cohorte de soldados, el tribuno o comandante, y los ministros de los judíos prendieron a Jesús, y le ataron;

13de allí le condujeron primeramente a casa de Anás, porque era suegro de Caifás, que era Sumo pontífice aquel año. 14Caifás era el que había dado a los judíos el consejo, que convenía que un hombre muriese por el pueblo.

15Iba siguiendo a Jesús Simón Pedro, y otro discípulo, el cual era conocido del pontífice, y así entró con Jesús en el atrio del pontífice, 16quedándose Pedro fuera en la puerta. Por eso el otro discípulo, conocido del pontífice, salió a la puerta y habló a la portera, y franqueó a Pedro la entrada. 17Entonces la criada portera dice a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? El le respondió: No lo soy. 18Los criados y ministros que habían ido a prender a Jesús, estaban a la lumbre, porque hacía frío, y se calentaban: Pedro asimismo estaba con ellos, calentándose.

19Entre tanto el pontífice se puso a interrogar a Jesús sobre sus discípulos y doctrina. 20A lo que respondió Jesús: Yo he predicado públicamente delante de todo el mundo: siempre he enseñado en la sinagoga y en el Templo, a donde concurren todos los judíos, y nada he hablado en secreto. 21¿Qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído lo que yo les he enseñado, pues esos saben cuáles cosas haya dicho yo. 22A esta respuesta, uno de los ministros asistentes dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes tú al pontífice? 23Díjole a él Jesús: Si yo he hablado mal, manifiesta lo malo que he dicho; pero si bien, ¿por qué me hieres? 24Habíale enviado Anás atado al pontífice Caifás.

25Y estaba allí en pie Simón Pedro, calentándose. Dijéronle pues: ¿No eres tú también de sus discípulos? El lo negó diciendo: No lo soy. 26Dícele uno de los criados del pontífice, pariente de aquel cuya oreja había cortado Pedro: Pues qué ¿no te vi yo en el huerto con él? 27Negó Pedro otra vez; y al punto cantó el gallo.

28Llevaron después a Jesús desde casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana, y ellos no entraron en el pretorio, por no contaminarse, a fin de poder comer de las victimas de la Pascua. 29Por eso Pilato salió a fuera, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 30Respondieron, y dijéronle: Si este no fuera malhechor, no le hubiéramos puesto en tus manos. 31Replicoles Pilato: Pues tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra Ley. Los judíos le dijeron: A nosotros no nos es permitido matar a nadie, esa potestad es tuya. 32Con lo que vino a cumplirse lo que Jesús dijo: indicando el género de muerte de que había de morir.

33Oído esto, Pilato entró de nuevo en el pretorio, y llamó a Jesús, y le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? 34Respondió Jesús: ¿Dices tú eso de ti mismo, o te lo han dicho de mí otros? 35Replicó Pilato: Qué ¿acaso soy yo judío? Tu nación y los pontífices te han entregado a mí: ¿qué has hecho tú? 36Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es de acá. 37Replicole a esto Pilato: ¿Con que tú eres rey? Respondió Jesús: Así es como dices: yo soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que pertenece a la verdad, escucha mi voz. 38Dícele Pilato: ¿Qué es la verdad? ¿de qué verdad hablas? Y dicho esto, salió segunda vez a los judíos, y les dijo: Yo ningún delito hallo en este hombre: 39Mas ya que tenéis la costumbre de que os suelte un reo por la Pascua, ¿queréis que os ponga en libertad al rey de los judíos? 40Entonces todos ellos volvieron a gritar: No a ese, sino a Barrabás. Es de saber que este Barrabás era un ladrón y homicida.

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