
sábado, 26 de diciembre de 2026
San Esteban, Primer mártir
- Fiesta
- Rojo
- Semana 4 del Salterio
Evangelio · Mt 10, 17-22
No serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre
El que persevere hasta el fin, ese se salvará
Lecturas de la Misa
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
Esteban ve el cielo abierto y muere apedreado: Señor Jesús, recibe mi espíritu
En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y de fortaleza, realizaba grandes prodigios y signos en el pueblo. 9Algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, y de los cireneos, de los alejandrinos y de los de Cilicia y de Asia, se levantaron a discutir con Esteban; 10pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
54Al oír esto, se les desgarraba el corazón de rabia y rechinaban los dientes contra él. 55Pero él, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Miren, veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”.
56Entonces, gritando a grandes voces, se taparon los oídos y se lanzaron todos a una contra él. 57Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedreaban; los testigos dejaron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. 58Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba al Señor diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. 59Luego, puesto de rodillas, gritó con fuerte voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y, dicho esto, se durmió en el Señor. Saulo aprobaba su muerte.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 30, 3-4.6-8.17.21
En tus manos encomiendo mi espíritu
En tus manos encomiendo mi espíritu.
3Inclina hacia mí tu oído, apresúrate a librarme. Sé para mí un Dios protector y una casa de refugio que me salve, 4porque tú eres mi fortaleza y mi refugio; por tu nombre me guiarás y me sustentarás.
En tus manos encomiendo mi espíritu.
6En tus manos encomiendo mi espíritu; tú me has rescatado, Señor, Dios fiel. 7Detestas a los que veneran ídolos vanos; yo, en cambio, confío en el Señor. 8Me alegraré y gozaré en tu misericordia, porque has mirado mi humillación y has salvado mi vida de las angustias.
En tus manos encomiendo mi espíritu.
17Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. 21Tú los escondes en lo secreto de tu rostro, lejos de las intrigas de los hombres; los proteges en tu tienda de las lenguas que los atacan.
En tus manos encomiendo mi espíritu.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
No serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre
Aclamación antes del Evangelio
Bendito el que viene en nombre del Señor; el Señor es Dios, y nos ha iluminado.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas; 18y por causa mía los llevarán ante gobernadores y reyes, para dar testimonio ante ellos y ante los paganos.
19Cuando los entreguen, no se preocupen por cómo o qué van a decir, porque en aquella hora se les dará lo que tienen que decir. 20Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.
21El hermano entregará a la muerte a su hermano, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los harán morir. 22Y todos los odiarán por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará”.
Palabra del Señor.
