
domingo, 27 de diciembre de 2026
Sagrada Familia
- Fiesta
- Blanco
- Semana 1 del Salterio
Evangelio · Lc 2, 22-40
Presentado en el templo, el niño crecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él
Mis ojos han visto tu salvación
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Eclesiástico
El que honra a su padre y a su madre será escuchado en su oración
Hijos, escuchen el juicio de su padre, y actúen de modo que se salven. 3Porque Dios ha honrado al padre en los hijos, y ha confirmado sobre los hijos la autoridad de la madre. 4El que ama a Dios obtendrá el perdón de sus pecados, se guardará de ellos y será escuchado en su oración de cada día.
5Como el que acumula tesoros es el que honra a su madre. 6El que honra a su padre se alegrará en sus hijos, y el día en que ore será escuchado.
12No te gloríes en la deshonra de tu padre, porque su vergüenza no es gloria para ti. 13Pues la gloria del hombre viene de la honra de su padre, y es una deshonra para el hijo un padre sin honor. 14Hijo, cuida a tu padre en su vejez, y no lo entristezcas mientras viva.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 127, 1-5
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Dichosos todos los que temen al Señor, los que siguen sus caminos.
1Dichosos todos los que temen al Señor, los que siguen sus caminos. 2Comerás del fruto del trabajo de tus manos; serás dichoso, y te irá bien.
Dichosos todos los que temen al Señor, los que siguen sus caminos.
3Tu esposa será como una vid fecunda en el interior de tu casa; tus hijos, como brotes de olivo alrededor de tu mesa.
Dichosos todos los que temen al Señor, los que siguen sus caminos.
4Así será bendecido el hombre que teme al Señor. 5Que el Señor te bendiga desde Sión, y que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.
Dichosos todos los que temen al Señor, los que siguen sus caminos.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses
Revístanse de misericordia; por encima de todo, el amor, vínculo de la perfección
Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. 13Sopórtense unos a otros y perdónense mutuamente, si alguno tiene queja contra otro; así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. 14Y por encima de todo esto, tengan el amor, que es el vínculo de la perfección.
15Que la paz de Cristo reine con gozo en sus corazones, a la que han sido llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 16Que la palabra de Cristo habite en ustedes con abundancia; instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría, y canten a Dios en sus corazones con gratitud, con salmos, himnos y cánticos espirituales. 17Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo todo en el nombre del Señor Jesucristo, dando gracias por medio de él a Dios Padre.
18Mujeres, sean sumisas a sus maridos, como conviene en el Señor. 19Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas. 20Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor. 21Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen.
Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Presentado en el templo, el niño crecía lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él
Aclamación antes del Evangelio
Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos días nos ha hablado por medio del Hijo.
Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la ley de Moisés, José y María llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23como está escrito en la ley del Señor: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”, 24y para ofrecer el sacrificio que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
25Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, esperaba el consuelo de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. 27Movido por el Espíritu, fue al templo. Y cuando los padres entraban con el niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la costumbre de la ley, 28Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:
29“Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra, 30porque mis ojos han visto tu salvación, 31la que has preparado ante todos los pueblos: 32luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.
Leer el Evangelio completo
33Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: “Mira, este ha sido puesto para caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción; 35y a ti misma una espada te atravesará el alma, para que queden al descubierto los pensamientos de muchos corazones”.
36Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, 37y luego, viuda, había llegado a los ochenta y cuatro años; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. 38Llegando en aquella misma hora, alababa al Señor y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Israel.
39Cuando cumplieron todo lo que mandaba la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40El niño crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
