
martes, 29 de diciembre de 2026
5º día de la Octava de Navidad
- Blanco
- Año impar
- Semana 1 del Salterio
Memoria libre: San Tomás Becket, obispo y mártir
Evangelio · Lc 2, 22-35
Simeón toma al niño en sus brazos: luz para iluminar a las naciones
Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel
Lecturas de la Misa
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
El que ama a su hermano permanece en la luz
Queridos hermanos: En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. 4El que dice que lo conoce y no guarda sus mandamientos es un mentiroso, y la verdad no está en él. 5Pero el que guarda su palabra, en ese el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud; en esto sabemos que estamos en él. 6El que dice que permanece en él debe caminar como él caminó.
7Queridos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que tienen desde el principio. El mandamiento antiguo es la palabra que han oído. 8Y sin embargo, les escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en ustedes, porque las tinieblas pasan y la luz verdadera ya brilla.
9El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en las tinieblas. 10El que ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay ocasión de tropiezo. 11Pero el que odia a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 95, 1-3.5b-6
Alégrese el cielo, goce la tierra
Alégrese el cielo y exulte la tierra.
1Canten al Señor un cántico nuevo, canten al Señor, toda la tierra. 2Canten al Señor y bendigan su nombre, anuncien día tras día su salvación.
Alégrese el cielo y exulte la tierra.
3Proclamen su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos. 5Porque todos los dioses de las naciones son demonios, pero el Señor hizo los cielos.
Alégrese el cielo y exulte la tierra.
6Alabanza y belleza están en su presencia, santidad y magnificencia en su santuario.
Alégrese el cielo y exulte la tierra.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Simeón toma al niño en sus brazos: luz para iluminar a las naciones
Aclamación antes del Evangelio
Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la ley de Moisés, José y María llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23como está escrito en la ley del Señor: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”, 24y para ofrecer el sacrificio que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
25Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, esperaba el consuelo de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. 27Movido por el Espíritu, fue al templo. Y cuando los padres entraban con el niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la costumbre de la ley, 28Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:
29“Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra, 30porque mis ojos han visto tu salvación, 31la que has preparado ante todos los pueblos: 32luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.
33Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: “Mira, este ha sido puesto para caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción; 35y a ti misma una espada te atravesará el alma, para que queden al descubierto los pensamientos de muchos corazones”.
Palabra del Señor.
