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FIDES VIVA
Ilustración: 1 Juan 2
Ilustración Fides Viva a partir de Domenichino, «Saint John the Evangelist» · obra original

Torres Amat

1 Juan 2

Nos exhorta a no pecar, y a acogernos a Jesucristo, cuando hubiéremos pecado. Encarga la observancia de los mandamientos, especialmente del primero. Consuela a todos, y amonesta que nos apartemos de los incrédulos y herejes, a quienes llama Anticristos.

1Hijitos míos, estas cosas os escribo, a fin de que no pequéis. Pero aun cuando alguno por desgracia pecare, no desespere, pues tenemos por abogado para con el Padre, a Jesucristo justo y santo; 2y él mismo es la víctima de propiciación por nuestros pecados; y no tan solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

3Y si guardamos sus mandamientos, con eso sabemos que verdaderamente le hemos conocido. 4Quien dice que le conoce, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. 5Pero quien guarda sus mandamientos, en ese verdaderamente la caridad de Dios es perfecta; y por esto conocemos que estamos en él, esto es, en Jesucristo. 6Quien dice que mora en él, debe seguir el mismo camino que él siguió.

7Carísimos, no voy a escribiros un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el cual recibisteis desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra divina que oísteis. 8Y no obstante yo os digo, que el mandamiento de que os hablo, que es el de la caridad, es un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en sí mismo, y en vosotros, porque las tinieblas desaparecieron, y luce ya la luz verdadera. 9Quien dice estar en la luz, aborreciendo a su hermano o al prójimo, en tinieblas está todavía. 10Quien ama a su hermano, en la luz mora, y en él no hay escándalo. 11Mas el que aborrece a su hermano, en tinieblas está, y en tinieblas anda, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

12Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados están perdonados por el nombre de Jesús. 13A vosotros, padres de familia, os escribo, porque habéis conocido al que existía desde el principio. Os escribo a vosotros, mozos, porque habéis vencido al maligno espíritu. 14Os escribo a vosotros, niños, porque habéis conocido al Padre. A vosotros, jóvenes, os escribo, porque sois valerosos, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y vencisteis al maligno espíritu. 15Ved pues lo que os escribo a todos: no queráis amar al mundo, ni las cosas mundanas. Si alguno ama al mundo, no habita en él la caridad o amor del Padre; 16porque todo lo que hay en el mundo, es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos, y soberbia u orgullo de la vida: lo cual no nace del Padre, sino del mundo. 17El mundo pasa, y pasa también con él su concupiscencia. Mas el que hace la voluntad de Dios, permanece eternamente.

18Hijitos míos, esta es ya la última hora o edad del mundo; y así como habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho Anticristos: por donde echamos de ver, que ya es la última hora. 19De entre nosotros o de la Iglesia han salido, mas no eran de los nuestros: que si de los nuestros fueran, con nosotros sin duda hubieran perseverado en la fe; pero ellos se apartaron de la Iglesia, para que se vea claro que no todos son de los nuestros. 20Pero vosotros habéis recibido la unción del Espíritu santo, y de todo estáis instruidos. 21No os he escrito como a ignorantes de la verdad, sino como a los que la conocen y la saben; porque ninguna mentira procede de la verdad, que es Jesucristo. 22¿Quién es mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es el Cristo o Mesías? Este tal es un Anticristo, que niega al Padre y al Hijo. 23Cualquiera que niega al Hijo, tampoco reconoce al Padre: quien confiesa al Hijo, también al Padre confiesa o reconoce. 24Vosotros estad firmes en la doctrina, que desde el principio habéis oído: si os mantenéis en lo que oísteis al principio, también os mantendréis en el Hijo y en el Padre. 25Y esta es la promesa que nos hizo él mismo, la vida eterna.

26Esto os he escrito en orden a los impostores, que os seducen. 27Mantened en vosotros la unción divina, que de él recibisteis. Con eso no tenéis necesidad que nadie os enseñe; sino que conforme a lo que la unción del Señor os enseña en todas las cosas, así es verdad, y no mentira. Por tanto estad firmes en eso mismo que os ha enseñado. 28En fin, hijitos míos, permaneced en él, para que cuando venga, estemos confiados, y que al contrario no nos hallemos confundidos por él en su venida.

29Y pues sabéis que Dios es justo, sabed igualmente que quien vive según justicia, o ejercita las virtudes, es hijo legítimo del mismo.

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miércoles, 28 de octubre · Evangelio

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