
jueves, 5 de noviembre de 2026
Jueves de la 31ª semana del Tiempo Ordinario
- Verde
- Año par
- Semana 3 del Salterio
Evangelio · Lc 15, 1-10
Las parábolas de la oveja perdida y de la dracma perdida
Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido
Lecturas de la Misa
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
Todo lo considero pérdida ante la grandeza del conocimiento de Cristo Jesús
Hermanos, la circuncisión somos nosotros, que servimos a Dios en espíritu y nos gloriamos en Cristo Jesús, sin poner nuestra confianza en la carne, 4aunque yo también tendría motivos para confiar en la carne. Si algún otro cree que puede confiar en la carne, yo más: 5circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia de Dios; en cuanto a la justicia que viene de la ley, irreprochable.
7Pero lo que para mí era ganancia, lo he considerado pérdida a causa de Cristo. 8Más aún, considero que todo es pérdida ante la grandeza del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo tengo por basura, con tal de ganar a Cristo.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 104, 2-7
Que se alegre el corazón de los que buscan al Señor
Que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
2Cántenle, toquen para él, cuenten todas sus maravillas. 3Gloríense en su santo nombre; que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
Que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
4Busquen al Señor y fortalézcanse, busquen siempre su rostro. 5Recuerden las maravillas que hizo, sus prodigios y los juicios de su boca.
Que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
6Linaje de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su elegido: 7él, el Señor, es nuestro Dios; sus juicios alcanzan toda la tierra.
Que se alegre el corazón de los que buscan al Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Las parábolas de la oveja perdida y de la dracma perdida
Aclamación antes del Evangelio
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré, dice el Señor.
En aquel tiempo, los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 2Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”. 3Entonces él les dijo esta parábola:
4“¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, se la pone sobre los hombros, lleno de alegría, 6y al llegar a casa reúne a los amigos y a los vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido’. 7Les digo que así habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan penitencia.
8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? 9Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que había perdido’. 10Así, les digo, hay alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que hace penitencia”.
Palabra del Señor.
