
miércoles, 11 de noviembre de 2026
San Martín de Tours, obispo
- Memoria
- Blanco
- Año par
- Semana 4 del Salterio
Evangelio · Lc 17, 11-19
De diez leprosos curados, solo un samaritano vuelve a dar gracias
Levántate, vete; tu fe te ha salvado
Lecturas de la Misa
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito
Dios nos salvó por su misericordia, no por nuestras obras
Querido hermano: recuérdales que se sometan a los gobernantes y a las autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda obra buena, 2que no hablen mal de nadie, que no sean pendencieros, sino comprensivos, mostrando toda mansedumbre con todos los hombres.
3Porque también nosotros éramos en otro tiempo insensatos, incrédulos, extraviados, esclavos de deseos y placeres de todo tipo; vivíamos en la malicia y la envidia, odiosos y odiándonos unos a otros. 4Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor a los hombres de Dios, nuestro Salvador, 5él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino según su misericordia, por medio del baño de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo, 6que derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, 7para que, justificados por su gracia, seamos herederos, según la esperanza, de la vida eterna.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 22, 1-6
El Señor me guía, y nada me faltará
El Señor me guía, y nada me faltará.
1El Señor me guía, y nada me faltará; 2en un lugar de pastos me ha hecho reposar. Me ha conducido junto a aguas que reaniman, 3ha restaurado mi alma.
El Señor me guía, y nada me faltará.
Me ha guiado por senderos de justicia por amor de su nombre. 4Aunque camine en medio de sombras de muerte, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me han consolado.
El Señor me guía, y nada me faltará.
5Preparas una mesa ante mí frente a los que me afligen; has ungido con aceite mi cabeza, y mi copa embriagadora, ¡qué espléndida es!
El Señor me guía, y nada me faltará.
6Tu misericordia me acompañará todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por días sin término.
El Señor me guía, y nada me faltará.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
De diez leprosos curados, solo un samaritano vuelve a dar gracias
Aclamación antes del Evangelio
Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para con todos ustedes.
En aquel tiempo, yendo Jesús hacia Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. 12Al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se detuvieron a lo lejos 13y alzaron la voz, diciendo: “Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros”.
14Al verlos, les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Y mientras iban, quedaron limpios. 15Uno de ellos, al ver que estaba curado, volvió glorificando a Dios en voz alta 16y cayó rostro en tierra a los pies de Jesús, dándole gracias; y este era samaritano.
17Jesús tomó la palabra y dijo: “¿No quedaron limpios los diez? Y los otros nueve, ¿dónde están? 18¿No se ha encontrado quien volviera a dar gloria a Dios, sino este extranjero?”. 19Y le dijo: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado”.
Palabra del Señor.
