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FIDES VIVA
Zaqueo en el sicómoro
Ilustración Fides Viva

martes, 17 de noviembre de 2026

Santa Isabel de Hungría, religiosa

  • Memoria
  • Blanco
  • Año par
  • Semana 1 del Salterio

Evangelio · Lc 19, 1-10

Zaqueo recibe a Jesús en su casa, y la salvación llega a ella

Calendario litúrgico

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

Lc 19,10 · Evangelio del día

Lecturas de la Misa

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Lectura del libro del Apocalipsis

Mira que estoy a la puerta y llamo: si alguien me abre, cenaré con él

Leer Apocalipsis 3 en la Biblia

Al ángel de la iglesia de Sardes escríbele: “Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; tienes nombre de vivo, pero estás muerto. 2Ponte en vela y fortalece lo que queda y estaba a punto de morir, porque no he encontrado tus obras completas delante de mi Dios. 3Acuérdate, pues, de cómo recibiste y oíste la palabra; guárdala y conviértete. Porque, si no velas, vendré a ti como un ladrón, y no sabrás a qué hora vendré a ti.

4Pero tienes en Sardes unas pocas personas que no han manchado sus vestiduras; ellas caminarán conmigo vestidas de blanco, porque son dignas. 5El vencedor será vestido así, con vestiduras blancas, y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. 6El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

14Al ángel de la iglesia de Laodicea escríbele: “Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios: 15Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16Pero, porque eres tibio, y no eres ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.

17Porque dices: ‘Soy rico, me he enriquecido y no necesito nada’, y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. 18Te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego, para que te enriquezcas; vestiduras blancas, para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez; y colirio para ungir tus ojos, para que veas. 19A los que amo, yo los reprendo y los corrijo. Sé, pues, ferviente y conviértete.

20Mira que estoy a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo. 21Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. 22El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

Palabra de Dios.

Salmo · Sal 14, 2-5

El que procede sin mancha y practica la justicia no vacilará jamás

Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono.

2El que procede sin mancha y practica la justicia; 3el que dice la verdad de corazón y no engaña con su lengua; el que no hace mal a su prójimo ni acepta afrentas contra sus vecinos.

Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono.

4A sus ojos el malvado no vale nada, pero honra a los que temen al Señor. El que jura a su prójimo y no lo engaña;

Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono.

5el que no presta su dinero con usura ni acepta soborno contra el inocente. El que obra así no vacilará jamás.

Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas

Zaqueo recibe a Jesús en su casa, y la salvación llega a ella

Leer Lucas 19 en la Biblia

Aclamación antes del Evangelio

Dios nos amó y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. 2Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. 3Trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa de la gente, porque era de baja estatura.

4Entonces corrió delante y se subió a un sicómoro para verlo, porque iba a pasar por allí. 5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, alzó la vista, lo vio y le dijo: “Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que quedarme en tu casa”. 6Él bajó enseguida y lo recibió con alegría. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había ido a hospedarse en casa de un pecador.

8Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: “Mira, Señor, la mitad de mis bienes la doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, le devuelvo cuatro veces más”. 9Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también este es hijo de Abrahán. 10Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Palabra del Señor.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas

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