
miércoles, 18 de noviembre de 2026
Miércoles de la 33ª semana del Tiempo Ordinario
- Verde
- Año par
- Semana 1 del Salterio
Memoria libre: Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, apóstoles
Evangelio · Lc 19, 11-28
La parábola de las minas: has sido fiel en lo poco
Porque has sido fiel en lo poco, tendrás autoridad sobre diez ciudades
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Apocalipsis
Juan ve el trono de Dios en el cielo y oye: santo, santo, santo
Yo, Juan, después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz, que había oído como de trompeta hablando conmigo, me dijo: “Sube aquí, y te mostraré lo que tiene que suceder después de esto”. 2Al instante caí en éxtasis, y vi un trono colocado en el cielo, y alguien sentado en el trono.
3El que estaba sentado tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de cornalina, y un arco iris rodeaba el trono, con aspecto de esmeralda. 4Alrededor del trono había veinticuatro tronos, y sobre los tronos estaban sentados veinticuatro ancianos, vestidos de blanco, con coronas de oro en la cabeza. 5Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, que son los siete espíritus de Dios.
6Delante del trono había como un mar de vidrio, semejante al cristal; y en medio del trono y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás. 7El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo, semejante a un toro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila en vuelo. 8Los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y estaban llenos de ojos alrededor y por dentro; y no descansaban ni de día ni de noche, diciendo: “Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir”.
9Y cada vez que aquellos seres vivientes daban gloria, honor y bendición al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10los veinticuatro ancianos se postraban ante el que está sentado en el trono, adoraban al que vive por los siglos de los siglos y arrojaban sus coronas delante del trono, diciendo: 11“Digno eres, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existían y fueron creadas”.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 150, 1-6
Que todo lo que respira alabe al Señor
Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso.
1Alaben al Señor en su santuario, alábenlo en el firmamento de su poder. 2Alábenlo por sus proezas, alábenlo por su inmensa grandeza.
Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso.
3Alábenlo al son de la trompeta, alábenlo con el salterio y la cítara. 4Alábenlo con el tambor y la danza, alábenlo con las cuerdas y la flauta.
Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso.
5Alábenlo con címbalos sonoros, alábenlo con címbalos de júbilo. 6¡Que todo lo que respira alabe al Señor!
Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
La parábola de las minas: has sido fiel en lo poco
Aclamación antes del Evangelio
Yo los elegí, dice el Señor, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.
En aquel tiempo, mientras la gente lo escuchaba, Jesús añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse de inmediato. 12Dijo, pues: “Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir el título de rey y volver. 13Llamó a diez de sus siervos, les dio diez minas y les dijo: ‘Negocien hasta que yo vuelva’. 14Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él una embajada para decir: ‘No queremos que este reine sobre nosotros’.
15Cuando volvió, después de recibir el reino, mandó llamar a los siervos a quienes había dado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno. 16Se presentó el primero y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido diez minas’. 17Él le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno! Porque has sido fiel en lo poco, tendrás autoridad sobre diez ciudades’. 18Vino el segundo y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido cinco minas’. 19A este le dijo también: ‘Tú estarás al frente de cinco ciudades’.
20Vino otro y dijo: ‘Señor, aquí tienes tu mina, que he guardado en un pañuelo; 21porque tenía miedo de ti, que eres un hombre exigente: tomas lo que no depositaste y cosechas lo que no sembraste’. 22Él le dijo: ‘Por tu propia boca te juzgo, siervo malo. ¿Sabías que soy un hombre exigente, que tomo lo que no deposité y cosecho lo que no sembré? 23¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco? Así, al volver, lo habría cobrado con los intereses’.
Leer el Evangelio completo
24Y dijo a los presentes: ‘Quítenle la mina y dénsela al que tiene diez minas’. 25Le dijeron: ‘Señor, ya tiene diez minas’. 26‘Les digo que a todo el que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27Y en cuanto a esos enemigos míos que no quisieron que yo reinara sobre ellos, tráiganlos acá y mátenlos delante de mí’”.
28Dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén.
Palabra del Señor.
