
sábado, 21 de noviembre de 2026
Presentación de la Santísima Virgen María
- Memoria
- Blanco
- Año par
- Semana 1 del Salterio
Evangelio · Lc 20, 27-40
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos: para él todos viven
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Apocalipsis
Los dos testigos mueren por su testimonio, y Dios los levanta y los sube al cielo
Estos son los dos olivos y los dos candelabros que están de pie delante del Señor de la tierra. 5Si alguien quiere hacerles daño, saldrá fuego de su boca y devorará a sus enemigos; y si alguien quiere dañarlos, así tiene que morir. 6Ellos tienen poder para cerrar el cielo, para que no llueva durante los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas, cuantas veces quieran.
7Y cuando hayan terminado su testimonio, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará. 8Sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad, que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. 9Gente de las tribus, pueblos, lenguas y naciones contemplará sus cadáveres durante tres días y medio, y no permitirán que sean puestos en un sepulcro. 10Los habitantes de la tierra se alegrarán por ellos y harán fiesta, y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.
11Pero después de tres días y medio, un espíritu de vida venido de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie; y un gran temor cayó sobre los que los vieron. 12Y oyeron una gran voz del cielo que les decía: “Suban aquí”. Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 143, 1.2.9-10
Bendito sea el Señor, mi Dios, mi refugio y mi libertador
Bendito sea el Señor, mi Dios.
1Bendito sea el Señor, mi Dios, que adiestra mis manos para el combate y mis dedos para la guerra.
Bendito sea el Señor, mi Dios.
2Él es mi misericordia y mi refugio, mi defensor y mi libertador, mi escudo, en él he esperado; él somete a mi pueblo bajo mi mando.
Bendito sea el Señor, mi Dios.
9Oh Dios, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas, 10a ti, que das la victoria a los reyes, que libraste a David, tu siervo, de la espada maligna.
Bendito sea el Señor, mi Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos: para él todos viven
Aclamación antes del Evangelio
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e iluminó la vida por medio del Evangelio.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos, los que niegan que haya resurrección, y le preguntaron: 28“Maestro, Moisés nos dejó escrito: ‘Si el hermano de alguien muere dejando mujer y sin hijos, que su hermano tome a la mujer y dé descendencia a su hermano’.
29Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. 30El segundo la tomó, y también murió sin hijos. 31La tomó el tercero, y del mismo modo los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32Por último murió también la mujer. 33En la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa? Porque los siete la tuvieron por esposa”.
34Jesús les dijo: “Los hijos de este mundo se casan, hombres y mujeres; 35pero los que sean juzgados dignos del mundo futuro y de la resurrección de entre los muertos no se casarán ni tomarán esposa, 36porque ya no pueden morir: son iguales a los ángeles y son hijos de Dios, por ser hijos de la resurrección.
37Y que los muertos resucitan lo indicó también Moisés en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor ‘Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob’. 38Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven”. 39Algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. 40Y ya no se atrevían a preguntarle nada.
Palabra del Señor.
