
viernes, 27 de noviembre de 2026
Viernes de la 34ª semana del Tiempo Ordinario
- Verde
- Año par
- Semana 2 del Salterio
Evangelio · Lc 21, 29-33
Cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Apocalipsis
Ante el gran trono blanco, los muertos son juzgados según sus obras
Yo, Juan, vi a un ángel que bajaba del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. 2Sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años; 3lo arrojó al abismo, lo cerró y puso un sello encima, para que ya no engañara a las naciones hasta que se cumplieran los mil años; después de esto tiene que ser soltado por un poco de tiempo.
4Y vi unos tronos, y se sentaron en ellos, y se les dio el poder de juzgar; vi también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, y de los que no adoraron a la bestia ni a su imagen, ni recibieron su marca en la frente o en la mano; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
11Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él; ante su presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se encontró lugar para ellos. 12Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; y se abrieron unos libros; y se abrió otro libro, que es el de la vida; y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras.
13El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el abismo entregaron los muertos que había en ellos; y cada uno fue juzgado según sus obras. 14Y el abismo y la muerte fueron arrojados al lago de fuego: esta es la segunda muerte. 15Y el que no se encontró inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.
1Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. 2Y yo, Juan, vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de junto a Dios, preparada como una esposa adornada para su esposo.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 83, 3-6a.8
Mi alma anhela y desfallece por los atrios del Señor
Esta es la morada de Dios con los hombres.
3Mi alma anhela y desfallece por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne se alegran por el Dios vivo.
Esta es la morada de Dios con los hombres.
4Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la tórtola un nido donde poner a sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
Esta es la morada de Dios con los hombres.
5Dichosos los que habitan en tu casa, Señor: te alabarán por los siglos de los siglos. 6Dichoso el hombre cuyo auxilio viene de ti y que ha dispuesto en su corazón los caminos de subida.
Esta es la morada de Dios con los hombres.
8Porque el legislador dará su bendición; irán de fortaleza en fortaleza, y se verá al Dios de los dioses en Sión.
Esta es la morada de Dios con los hombres.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca
Aclamación antes del Evangelio
Levanten la mirada y alcen la cabeza, porque se acerca su redención.
En aquel tiempo, Jesús les propuso una comparación: “Miren la higuera y todos los árboles: 30cuando ya echan brotes, saben que el verano está cerca. 31Así también ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca.
32En verdad les digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.
Palabra del Señor.
