
miércoles, 2 de diciembre de 2026
Miércoles de la 1ª semana de Adviento
- Morado
- Año impar
- Semana 1 del Salterio
Evangelio · Mt 15, 29-37
Jesús cura a los enfermos y sacia a la multitud con siete panes
Siento compasión de la gente
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del profeta Isaías
El Señor prepara un banquete para todos los pueblos y enjuga las lágrimas de todos los rostros
El Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejos, de manjares suculentos y sustanciosos, de vinos refinados. 7Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo tendido sobre todas las naciones.
8Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y quitará de toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho el Señor. 9Y se dirá aquel día: “Miren, este es nuestro Dios; lo esperábamos, y nos salvará; este es el Señor, en quien esperábamos: alegrémonos y gocemos en su salvación”. 10Porque la mano del Señor reposará sobre este monte, y Moab será trillado bajo él como se tritura la paja en la carreta.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 22, 1-6
El Señor me guía y prepara una mesa ante mí
Habitaré en la casa del Señor por días sin término.
1El Señor me guía, y nada me faltará; 2en un lugar de pastos me ha hecho reposar. Me ha conducido junto a aguas que reaniman, 3ha restaurado mi alma.
Habitaré en la casa del Señor por días sin término.
Me ha guiado por senderos de justicia por amor de su nombre. 4Aunque camine en medio de sombras de muerte, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me han consolado.
Habitaré en la casa del Señor por días sin término.
5Preparas una mesa ante mí frente a los que me afligen; has ungido con aceite mi cabeza, y mi copa embriagadora, ¡qué espléndida es!
Habitaré en la casa del Señor por días sin término.
6Tu misericordia me acompañará todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por días sin término.
Habitaré en la casa del Señor por días sin término.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Jesús cura a los enfermos y sacia a la multitud con siete panes
Aclamación antes del Evangelio
Miren, el Señor vendrá a salvar a su pueblo; dichosos los que están preparados para salir a su encuentro.
En aquel tiempo, Jesús, partiendo de allí, llegó junto al mar de Galilea, subió al monte y se sentó allí. 30Se le acercó mucha gente que llevaba consigo mudos, ciegos, cojos, lisiados y muchos otros; los pusieron a sus pies, y él los curó, 31de modo que la gente se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los cojos andaban y los ciegos veían; y glorificaban al Dios de Israel.
32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Siento compasión de la gente, porque ya hace tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino”. 33Los discípulos le dijeron: “¿De dónde sacaremos en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?”. 34Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?”. Ellos respondieron: “Siete, y unos pocos pescados”.
35Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. 36Tomó los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, y los discípulos a la gente. 37Comieron todos y quedaron saciados, y con los pedazos que sobraron llenaron siete canastas.
Palabra del Señor.
