
viernes, 20 de noviembre de 2026
Viernes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario
- Verde
- Año par
- Semana 1 del Salterio
Evangelio · Lc 19, 45-48
Jesús expulsa a los vendedores: mi casa es casa de oración
Mi casa es casa de oración
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Apocalipsis
Juan devora el libro, dulce en la boca y amargo en las entrañas
Yo, Juan, oí de nuevo la voz del cielo, que me hablaba y me decía: “Ve y toma el libro abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra”. 9Fui hacia el ángel y le pedí que me diera el libro. Él me dijo: “Toma el libro y devóralo: te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel”.
10Tomé el libro de la mano del ángel y lo devoré; en mi boca era dulce como la miel, pero, cuando lo hube comido, se me amargaron las entrañas. 11Y me dijo: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 118, 14.24.72.103.111.131
¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel!
¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras!
14En el camino de tus preceptos me he deleitado más que en todas las riquezas. 24Porque tus preceptos son mi meditación, y tus mandatos son mis consejeros.
¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras!
72Mejor es para mí la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata. 103¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel para mi boca!
¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras!
111Tus preceptos son mi herencia para siempre, porque son la alegría de mi corazón. 131Abro la boca y aspiro con ansia, porque deseaba tus mandamientos.
¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Jesús expulsa a los vendedores: mi casa es casa de oración
Aclamación antes del Evangelio
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco, y ellas me siguen.
En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él, 46diciéndoles: “Está escrito: ‘Mi casa es casa de oración’, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.
47Y enseñaba todos los días en el templo. Los jefes de los sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo buscaban la manera de acabar con él, 48pero no encontraban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.
Palabra del Señor.
