
sábado, 14 de noviembre de 2026
Sábado de la 32ª semana del Tiempo Ordinario
- Verde
- Año par
- Semana 4 del Salterio
Evangelio · Lc 18, 1-8
La parábola de la viuda insistente: es necesario orar siempre sin desfallecer
Cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?
Lecturas de la Misa
Lectura de la tercera carta del apóstol san Juan
Acoger a los hermanos que salen por el nombre de Cristo es colaborar con la verdad
Querido hermano: obras con fidelidad en todo lo que haces por los hermanos, y eso con forasteros, 6que han dado testimonio de tu caridad ante la Iglesia; harás bien en ayudarlos a seguir su viaje de una manera digna de Dios.
7Porque se pusieron en camino por su nombre, sin aceptar nada de los paganos. 8Nosotros, pues, debemos acoger a hombres como estos, para ser colaboradores de la verdad.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 111, 1-6
Dichoso el hombre que teme al Señor
Dichoso el hombre que teme al Señor.
1Dichoso el hombre que teme al Señor y se complace de veras en sus mandamientos. 2Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendecida.
Dichoso el hombre que teme al Señor.
3Gloria y riqueza habrá en su casa, y su justicia permanece por los siglos de los siglos. 4En las tinieblas brilla una luz para los rectos: él es compasivo, misericordioso y justo.
Dichoso el hombre que teme al Señor.
5Feliz el hombre que se compadece y presta, y ordena sus palabras con juicio, 6porque jamás vacilará.
Dichoso el hombre que teme al Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
La parábola de la viuda insistente: es necesario orar siempre sin desfallecer
Aclamación antes del Evangelio
Dios los llamó por medio de nuestro Evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
En aquel tiempo, Jesús les propuso una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre sin desfallecer. 2Les decía: “Había en una ciudad un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. 3En aquella misma ciudad había una viuda que acudía a él diciendo: ‘Hazme justicia frente a mi adversario’.
4Durante mucho tiempo él no quiso; pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, 5como esta viuda me está molestando, le haré justicia, para que no venga al final a golpearme’”.
6Y el Señor añadió: “Escuchen lo que dice el juez injusto. 7Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y los hará esperar? 8Les digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?”.
Palabra del Señor.
