
lunes, 9 de noviembre de 2026
Dedicación de la basílica de Letrán
- Fiesta
- Blanco
- Semana 4 del Salterio
Evangelio · Jn 2, 13-22
Jesús expulsa a los vendedores del templo y habla del templo de su cuerpo
Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del profeta Ezequiel
Del templo brota un agua que da vida y sana todo lo que alcanza
Y me hizo volver a la puerta del templo, y vi que salía agua por debajo del umbral del templo, hacia el oriente, porque la fachada del templo miraba al oriente; y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar. 2Luego me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por fuera, hasta la puerta exterior que mira al oriente; y vi que el agua corría desbordándose por el lado derecho.
8Y me dijo: “Estas aguas que salen hacia los montículos de arena del oriente y bajan a la llanura del desierto entrarán en el mar y saldrán, y las aguas quedarán saneadas. 9Todo ser viviente que se mueva por donde llegue el torrente vivirá; y habrá peces en gran abundancia, porque, una vez que lleguen allí estas aguas, todo quedará saneado y vivirá todo lo que alcance el torrente.
12Junto al torrente, en sus orillas, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se caerán y su fruto no se acabará: cada mes darán frutos nuevos, porque sus aguas brotan del santuario. Su fruto servirá de alimento, y sus hojas, de medicina”.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 45, 2-3.5-6.8-9
El ímpetu del río alegra la ciudad de Dios
El ímpetu del río alegra la ciudad de Dios.
2Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, nuestro auxilio en las angustias que nos han oprimido tanto. 3Por eso no temeremos aunque tiemble la tierra y los montes se hundan en el corazón del mar.
El ímpetu del río alegra la ciudad de Dios.
5El ímpetu del río alegra la ciudad de Dios; el Altísimo ha santificado su morada. 6Dios está en medio de ella: no vacilará; Dios la socorrerá al despuntar la aurora.
El ímpetu del río alegra la ciudad de Dios.
8El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro amparo es el Dios de Jacob. 9Vengan y contemplen las obras del Señor, los prodigios que ha realizado sobre la tierra.
El ímpetu del río alegra la ciudad de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Juan
Jesús expulsa a los vendedores del templo y habla del templo de su cuerpo
Aclamación antes del Evangelio
He elegido y santificado este lugar, para que mi nombre esté allí para siempre.
En aquel tiempo, estaba cerca la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. 14Y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados.
15Hizo entonces una especie de látigo con cuerdas y los echó a todos del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas. 16Y a los que vendían palomas les dijo: “Saquen esto de aquí, y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”. 17Sus discípulos se acordaron de que está escrito: “El celo por tu casa me devora”.
18Los judíos intervinieron y le dijeron: “¿Qué señal nos muestras para obrar así?”. 19Jesús les respondió: “Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré”. 20Los judíos replicaron: “Cuarenta y seis años se ha tardado en construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”.
21Pero él hablaba del templo de su cuerpo. 22Por eso, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.
Palabra del Señor.
