
San Calixto I, papa
El papa de las catacumbas, antes esclavo y condenado a las minas

miércoles, 14 de octubre de 2026
Memoria libre: San Calixto I, papa y mártir
Evangelio · Lc 11, 42-46
Jesús reprocha a fariseos y doctores de la ley su hipocresía
¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y pasan por alto la justicia y el amor de Dios!
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
Hermanos: Si el Espíritu los guía, no están bajo la ley. 19Ahora bien, las obras de la carne son manifiestas: fornicación, impureza, impudicia, lujuria, 20idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, riñas, discordias, sectas, 21envidias, homicidios, borracheras, comilonas y cosas semejantes. Sobre ellas les advierto, como ya les advertí, que quienes hacen tales cosas no alcanzarán el reino de Dios.
22En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, 23mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad. Contra estas cosas no hay ley.
24Los que son de Cristo han crucificado su carne con sus vicios y concupiscencias. 25Si vivimos por el Espíritu, caminemos también según el Espíritu.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 1, 1-4.6
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
1Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la cátedra de la pestilencia, 2sino que pone su voluntad en la ley del Señor y medita su ley día y noche.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
3Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo; su hoja no se marchita, y todo lo que haga prosperará.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
4No así los impíos, no así, sino como el polvo que el viento arrebata de la faz de la tierra. 6Porque el Señor conoce el camino de los justos, y la senda de los impíos perecerá.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Aclamación antes del Evangelio
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
En aquel tiempo, dijo Jesús: «¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y pasan por alto la justicia y el amor de Dios! Esto había que practicar, sin omitir aquello.
43¡Ay de ustedes, fariseos, que aman los primeros asientos en las sinagogas y los saludos en la plaza! 44¡Ay de ustedes, que son como sepulcros que no se ven, sobre los cuales los hombres caminan sin saberlo!».
45Uno de los doctores de la ley le respondió: «Maestro, diciendo esto nos ofendes también a nosotros». 46Pero él dijo: «¡Ay también de ustedes, doctores de la ley, que cargan a los hombres con cargas que no pueden llevar, y ustedes mismos no tocan esas cargas ni con uno de sus dedos!».
Palabra del Señor.