
Santa Margarita María Alacoque
La santa que pidió la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

viernes, 16 de octubre de 2026
Memoria libre: Santa Eduviges, religiosa
Memoria libre: Santa Margarita María de Alacoque
Evangelio · Lc 12, 1-7
Jesús previene contra la hipocresía y enseña a no temer a los hombres
No teman, pues: ustedes valen más que muchos gorriones
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos: En Cristo también nosotros fuimos llamados a la herencia, predestinados según el designio de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, 12para que nosotros, los que antes esperamos en Cristo, seamos alabanza de su gloria.
13En él también ustedes, después de haber oído la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y de haber creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14que es prenda de nuestra herencia, para la redención de los que son su posesión, para alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 32, 1-2.4-5.12-13
Dichoso el pueblo que el Señor eligió como herencia.
1Alégrense, justos, en el Señor; a los rectos les sienta bien la alabanza. 2Den gracias al Señor con la cítara, cántenle con el salterio de diez cuerdas.
Dichoso el pueblo que el Señor eligió como herencia.
4Porque recta es la palabra del Señor, y todas sus obras se hacen con fidelidad. 5Él ama la misericordia y el derecho; la tierra está llena de la misericordia del Señor.
Dichoso el pueblo que el Señor eligió como herencia.
12Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él eligió como herencia. 13Desde el cielo mira el Señor y ve a todos los hijos de los hombres.
Dichoso el pueblo que el Señor eligió como herencia.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Aclamación antes del Evangelio
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
En aquel tiempo, habiéndose reunido tantas multitudes que se atropellaban unos a otros, Jesús comenzó a decir a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 2No hay nada encubierto que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a saberse. 3Porque lo que dijeron en la oscuridad se dirá a plena luz, y lo que hablaron al oído en las habitaciones se proclamará desde las azoteas.
4A ustedes, amigos míos, les digo: no teman a los que matan el cuerpo y después de eso ya no pueden hacer nada más. 5Les mostraré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehena. Sí, les digo, a ese teman.
6¿No se venden cinco gorriones por dos ases? Y, sin embargo, ni uno solo de ellos está olvidado delante de Dios. 7Más aún, hasta los cabellos de su cabeza están todos contados. No teman, pues: ustedes valen más que muchos gorriones».
Palabra del Señor.