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FIDES VIVA
Ilustración: Romanos 9
Ilustración Fides Viva a partir de Valentin de Boulogne, «Saint Paul Writing His Epistles» · obra original

Torres Amat

Romanos 9

Que los verdaderos israelitas, y los hijos verdaderos de Abraham son los que, llamados de Dios gratuita y misericordiosamente, se rinden a la fe de Jesucristo.

1Jesús-Cristo me es testigo de que os digo la verdad, y mi conciencia da testimonio en presencia del Espíritu santo, de que no miento, 2al aseguraros que estoy poseído de una profunda tristeza, y de continuo dolor en mi corazón, 3hasta desear yo mismo el ser apartado de Cristo por la salud de mis hermanos, que son mis deudos según la carne, 4los cuales son los israelitas, de quienes es la adopción de hijos de Dios, y la gloria, y la alianza, y la legislación, y el culto, y las promesas; 5cuyos padres son los Patriarcas, y de quienes desciende el mismo Jesús-Cristo según la carne, el cual es Dios bendito sobre todas las cosas por siempre jamás. Amen.

6Pero no por eso la palabra de Dios deja de tener su efecto. Porque no todos los descendientes de Israel son verdaderos israelitas; 7ni todos los que son del linaje de Abraham, son por eso hijos suyos y herederos: pues por Isaac (y no por Ismael) le dijo Dios, se contará tu descendencia: 8es decir, no los que son hijos de la carne, estos son hijos de Dios, sino los que son hijos de la promesa, esos se cuentan por descendientes de Abraham. 9Porque las palabras de la promesa son estas: Por este mismo tiempo dentro de un año vendré; y Sara tendrá un hijo. 10Mas no solamente se vio esto en Sara, sino también en Rebeca, que concibió de una vez dos hijos de Isaac, nuestro padre. 11Pues antes que los niños naciesen, ni hubiesen hecho bien, ni mal alguno, (a fin de que se cumpliese el designio de Dios en la elección) 12no en vista de sus obras, sino por el llamamiento y elección de Dios se le dijo: 13El mayor ha de servir al menor, como en efecto está escrito: He amado más a Jacob, y he aborrecido o pospuesto a Esaú.

14¿Pues qué diremos a esto? ¿por ventura cabe en Dios injusticia? Nada menos. 15Pues Dios dice a Moisés: Usaré de misericordia con quien me pluguiere usarla, y tendré compasión de quien querré tenerla. 16Así que no es obra del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que usa de misericordia. 17Dice también a Faraón en la Escritura: A este fin te levanté, para mostrar en ti mi poder; y para que mi nombre sea celebrado por toda la tierra. 18De donde se sigue que con quien quiere, usa de misericordia, y endurece o abandona en su pecado al que quiere.

19Pero tú me dirás: ¿Pues cómo es que se queja Dios, o se enoja? porque ¿quién puede resistir a su voluntad? 20Mas, ¿quién eres tú, ¡oh hombre! para reconvenir a Dios? Un vaso de barro ¿dice acaso al que le labró: Por qué me has hecho así? 21¿Pues qué, no tiene facultad el alfarero, para hacer de la misma masa de barro un vaso para usos honrosos, y otro al contrario para usos viles? 22Nadie puede quejarse, si Dios queriendo mostrar en unos su justo enojo, y hacer patente su poder, sufre con mucha paciencia a los que son vasos de ira, dispuestos para la perdición, 23a fin de manifestar las riquezas de su gloria en los que son vasos de misericordia, que él preparó o destinó para la gloria; 24y ha llamado a ella, como a nosotros, no solamente de entre los judíos, sino también de entre los gentiles,

25conforme a lo que dice por Oseas: Llamaré pueblo mío, al que no era mi pueblo; y amado, al que no era amado; y objeto de misericordia, al que no había conseguido misericordia. 26Y sucederá que en el mismo lugar en que se les dijo: Vosotros no sois mi pueblo; allí serán llamados hijos de Dios vivo. 27Por otra parte Isaías exclama con respecto a Israel: Aun cuando el número de los hijos de Israel fuese igual al de las arenas del mar, solo un pequeño residuo de ellos se salvará. 28Porque Dios en su justicia reducirá su pueblo a un corto número: el Señor hará una gran rebaja sobre la tierra: 29y antes había dicho el mismo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no hubiese conservado a algunos de nuestro linaje, hubiéramos venido a quedar semejantes a Sodoma y Gomorra.

30Esto supuesto, ¿qué diremos sino que los gentiles, que no seguían la justicia, han abrazado la justicia; aquella justicia que viene de la fe; 31y que, al contrario, los israelitas que seguían con esmero la Ley de la justicia o la Ley mosaica, no han llegado a la Ley de la justicia o a la justicia de la Ley? 32¿Y por qué causa? Porque no la buscaron por la fe, sino por las solas obras de la Ley; y tropezaron en Jesús como en piedra de escándalo, 33según aquello que está escrito: Mirad que yo voy a poner en Sion una piedra de tropiezo, y piedra de escándalo para los incrédulos; pero cuantos creerán en él, no quedarán confundidos.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

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En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo…