
Torres Amat
Romanos 15
Concluye san Pablo su exhortación con muestras de grande aprecio y afecto a los romanos, y del vehemente deseo que tiene de ir a verlos de camino para España.
1Y así nosotros, como más fuertes en la fe, debemos soportar las flaquezas de los menos firmes, y no dejarnos llevar de una vana complacencia por nosotros mismos. 2Al contrario cada uno de vosotros procure dar gusto a su prójimo en lo que es bueno, y puede edificarle. 3Considere que Cristo no buscó su propia satisfacción, antes bien, como está escrito, decía a su Padre: Los oprobios de los que te ultrajaban, vinieron a descargar sobre mí. 4Porque todas las cosas que han sido escritas en los Libros santos, para nuestra enseñanza se han escrito; a fin de que mediante la paciencia, y el consuelo que se saca de las Escrituras, mantengamos firme la esperanza. 5Quiera el Dios de la paciencia, y de la consolación, haceros la gracia de estar siempre unidos mútuamente en sentimientos y afectos según el espíritu de Jesucristo; 6a fin de que no teniendo sino un mismo corazón, y una misma boca, glorifiquéis unánimes a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. 7Por tanto soportaos recíprocamente, así como Cristo os ha soportado y acogido con amor a vosotros para gloria de Dios.
8Digo pues que Jesucristo fue ministro o predicador del Evangelio para con los de la circuncisión, a fin de que fuese reconocida la veracidad de Dios, en el cumplimiento de las promesas que él había hecho a los padres o Patriarcas; 9mas los gentiles deben alabar a Dios por su misericordia, según está escrito: Por eso publicaré ¡oh Señor! entre las naciones tus alabanzas, y cantaré salmos a la gloria de tu nombre. 10Y en otro lugar: Alegraos, naciones, en compañía de los judíos, que son su pueblo. 11Y en otra parte: Alabad, todas las gentes al Señor, y ensalzadle, los pueblos todos. 12Asimismo dice Isaías: De la estirpe de Jesé nacerá aquel que ha de gobernar las naciones, y las naciones esperarán en él. 13El Dios de la esperanza nuestra os colme de toda suerte de gozo, y de paz en vuestra creencia, para que crezca vuestra esperanza siempre más y más, por la virtud del Espíritu santo.
14Por lo que hace a mí, estoy bien persuadido, hermanos míos, de que estáis llenos de caridad, y de que tenéis todas las luces necesarias para instruiros los unos a los otros. 15Con todo os he escrito esto ¡oh hermanos! y quizá con alguna más libertad, solo para recordaros lo mismo que ya sabéis; según la gracia, que me ha hecho Dios, 16de ser ministro de Jesucristo entre las naciones, para ejercer el sacerdocio del Evangelio de Dios, a fin de que la oblación de los gentiles le sea grata, estando santificada por el Espíritu santo. 17Con razón pues me puedo gloriar en Jesucristo del suceso que ha tenido la obra de Dios. 18Porque no me atreveré a tomar en boca, sino lo que Jesucristo ha hecho por medio de mí para reducir a su obediencia a los gentiles, con la palabra y con las obras; 19con la eficacia de los milagros, y prodigios, y con la virtud del Espíritu santo; de manera que desde Jerusalén girando a todas partes hasta el Ilírico, lo he llenado todo del Evangelio de Cristo. 20Por lo demás, al cumplir con mi ministerio, he tenido cuidado de no predicar el Evangelio en los lugares en que era ya conocido el nombre de Jesucristo por no edificar sobre fundamento de otro; verificando de esta manera lo que dice la Escritura: 21Aquellos que no tuvieron nuevas de él, le verán, y los que no le han oído, le entenderán o conocerán.
22Esta es la causa que me ha impedido muchas veces el ir a visitaros, y que hasta aquí me ha detenido. 23Pero ahora no teniendo ya motivo para detenerme más en estos países, y deseando muchos años hace ir a veros, 24cuando emprenda mi viaje para España, espero al pasar visitaros, y ser encaminado por vosotros a aquella tierra, después de haber gozado algún tanto de vuestra compañía.
25Ahora estoy de partida para Jerusalén en servicio de los santos. 26Porque la Macedonia y la Acaya han tenido a bien hacer una colecta para socorrer a los pobres de entre los santos o fieles de Jerusalén. 27Así les ha parecido; y a la verdad obligación les tienen. Porque si los gentiles han sido hechos participantes de los bienes espirituales de los judíos, deben también aquellos hacer participar a estos de sus bienes temporales. 28Cumplido pues este encargo, y en habiéndoles entregado este fruto de la caridad, dirigiré por ahí mi camino a España. 29Y sé de cierto que en llegando a vosotros, mi llegada será acompañada de una abundante bendición y dones del Evangelio de Cristo.
30Entre tanto, hermanos, os suplico por nuestro Señor Jesucristo, y por la caridad del Espíritu santo, que me ayudéis con las oraciones que hagáis a Dios por mí, 31para que sea librado de los judíos incrédulos, que hay en Judea, y la ofrenda de mi ministerio o la limosna que llevo, sea bien recibida de los santos en Jerusalén, 32a fin de que de esta manera pueda ir con alegría a veros, si es la voluntad de Dios, y descansar, y recrearme con vosotros. 33Entre tanto el Dios de la paz sea con todos vosotros. Amen.
