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FIDES VIVA
Ilustración: Marcos 12
Ilustración Fides Viva a partir de Maurycy Gottlieb, «Christ Teaching at Capernaum» · obra original

Torres Amat

Marcos 12

Parábola de la viña plantada y arrendada. Convence Jesús a los Fariseos y sadduceos, redarguyéndolos. Sobre pagar el tributo al César; y sobre la resurrección de los muertos. Cristo, Señor de David: soberbia de los Escribas: ofrenda tenue de la viuda, preferida a todas las grandes oblaciones de los ricos.

1En seguida comenzó a hablarles por parábolas: Un hombre, dijo, plantó una viña, y la ciñó con cercado, y cavando hizo en ella un lagar, y fabricó una torre, y arrendola a ciertos labradores, y marchose lejos de su tierra. 2A su tiempo despachó un criado a los renteros para cobrar lo que debían darle de el fruto de la viña. 3Mas ellos agarrándole le apalearon, y le despacharon con las manos vacías. 4Segunda vez les envió otro criado; y a este también le descalabraron, cargándole de oprobios. 5Tercera vez envió a otro, al cual mataron: tras este otros muchos; y de ellos a unos los hirieron, y a otros les quitaron la vida. 6En fin, a un hijo único que tenía y a quien amaba tiernamente, se lo envió también el último, diciendo: Respetarán a lo menos a mi hijo. 7Pero los viñadores al verle venir se dijeron unos a otros: Este es el heredero; venid, matémosle, y será nuestra la heredad. 8Y asiendo de él, le mataron, arrojándole antes fuera de la viña. 9¿Qué hará pues el dueño de la viña? Vendrá, y perderá a aquellos renteros, y arrendará la viña a otros.

10¿No habéis leído este lugar de la Escritura: La piedra que desecharon los que edificaban, vino a ser la principal piedra del ángulo: 11el Señor es el que hizo eso, y estamos viendo con nuestros ojos tal maravilla? 12En la hora maquinaban cómo prenderle; porque bien conocieron que a ellos había enderezado la parábola: mas temieron al pueblo, y así, dejándole, se marcharon.

13Pero le enviaron algunos Fariseos y herodianos, para sorprenderle en alguna expresión. 14Los cuales vinieron y dijéronle: Maestro, nosotros sabemos que eres hombre veraz, y que no atiendes a respetos humanos, porque no miras la calidad de las personas, sino que enseñas el camino de Dios con lisura y según él es: ¿nos es lícito a nosotros, pueblo escogido de Dios, el pagar tributo a César, o podremos no pagarle? 15Jesús penetrando su malicia, díjoles: ¿Para qué venís a tentarme? dadme a ver un denario, o la moneda corriente. 16Presentáronselo, y él les dice: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Respondieron: De César. 17Entonces replicó Jesús y díjoles: Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Con cuya respuesta los dejó maravillados.

18Vinieron después a encontrarle los sadduceos que niegan la resurrección, y le propusieron esta cuestion: 19Maestro, Moisés nos dejó ordenado por escrito, que si el hermano de uno muere, dejando a su mujer sin hijos, este se case con la viuda, para que no falte a su hermano descendencia. 20Esto supuesto, eran siete hermanos: el mayor se casó, y vino a morir sin hijos. 21Con eso el segundo se casó con la viuda, pero murió también sin dejar sucesión. Del mismo modo el tercero. 22En suma, los siete sucesivamente se casaron con ella, y ninguno tuvo hijos. Al cabo murió la mujer la última de todos. 23Ahora pues en el día de la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de estos será mujer? porque ella lo fue de todos siete. 24Jesús en respuesta les dijo: ¿No veis que habéis caído en error, por no entender las Escrituras, ni el poder de Dios? 25Porque cuando habrán resucitado de entre los muertos, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos, sino que serán como los ángeles que están en los cielos. 26Ahora sobre que los muertos hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, cómo Dios hablando con él en la zarza, le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? 27Y en verdad que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Luego estáis vosotros en un grande error.

28Uno de los Escribas, que había oído esta disputa, viendo lo bien que les había respondido, se arrimó, y le preguntó, cuál era el primero de todos los mandamientos. 29Y Jesús le respondió: El primero de todos los mandamientos es este: Escucha ¡oh Israel! el Señor Dios tuyo, es el solo Dios; 30y así amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Este es el mandamiento primero. 31El segundo semejante al primero es: Amarás tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento que sea mayor que estos. 32Y el Escriba le dijo: Maestro has dicho bien, y con toda verdad, que Dios es uno solo, y no hay otro fuera de él. 33Y que el amarle de todo corazón, y con todo el espíritu, y con toda el alma, y con todas las fuerzas; y al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios. 34Viendo Jesús que el letrado había respondido sabiamente, díjole: No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie osaba hacerle más preguntas.

35Y enseñando y razonando después Jesús en el Templo, decía: ¿Cómo dicen los Escribas que el Cristo o Mesías es hijo de David? 36Siendo así que el mismo David inspirado del Espíritu santo, dice hablando del Mesías: Dijo el Señor a mi Señor, siéntate a mi diestra, hasta tanto que yo haya puesto a tus enemigos por tarima de tus pies. 37Pues si David le llama su Señor, ¿por dónde o cómo es su hijo? Y el numeroso auditorio le oía con gusto.

38Y decíales en sus instrucciones: Guardaos de los Escribas, que hacen gala de pasearse con vestidos rozagantes, y de ser saludados en la plaza, 39y de ocupar las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en los convites: 40que devoran las casas de las viudas con el pretexto de que hacen por ellas largas oraciones: estos serán castigados con más rigor.

41Estando Jesús una vez sentado frente al arca de las ofrendas, estaba mirando cómo la gente echaba dinero en ella, y muchos ricos echaban grandes cantidades. 42Vino también una viuda pobre, la cual metió dos blancas, o pequeñas monedas, que hacen un maravedí; 43y entonces convocando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta pobre viuda ha echado más en el arca, que todos los otros. 44Por cuanto los demás han echado algo de lo que les sobraba; pero esta ha dado de su misma pobreza todo lo que tenía, todo su sustento.

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