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FIDES VIVA
Ilustración: Marcos 4
Ilustración Fides Viva a partir de Eugène Delacroix, «Christ on the Sea of Galilee» · obra original

Torres Amat

Marcos 4

Parábola del sembrador, y su explicación. La luz sobre el candelero. Semilla que nace y crece durmiendo el que la sembró. Otra parábola del grano de mostaza. Tempestad en el mar apaciguada de repente.

1Otra vez se puso a enseñar cerca del mar; y acudió tanta gente, que le fue preciso subir en una barca y sentarse en ella dentro del mar, estando todo el auditorio en tierra a la orilla. 2Y les enseñaba muchas cosas usando de parábolas, y decíales así conforme a su manera de enseñar:

3Escuchad: haced cuenta que salió un sembrador a sembrar. 4Y al esparcir el grano, parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo, y le comieron. 5Parte cayó sobre pedregales, donde había poca tierra; y luego nació, por no poder profundizar en ella: 6mas calentando el sol, se agostó; y como no tenía raíces, secose. 7Otra parte cayó entre espinas; y las espinas crecieron, y le ahogaron, y así no dio fruto. 8Finalmente, parte cayó en buena tierra, y dio fruto erguido, y abultado; cuál a treinta por uno, cuál a sesenta, y cuál a ciento. 9Y decíales: Quien tiene oídos para oír, escuche y reflexione.

10Estando después a solas, le preguntaron los doce que estaban con él, la significación de la parábola. 11Y él les decía: A vosotros se os ha concedido el saber o conocer el misterio del reino de Dios; pero a los que son extraños o incrédulos, todo se les anuncia en parábolas: 12de modo que viendo, vean y no reparen; y oyendo, oigan y no entiendan: por miedo de llegar a convertirse, y de que se les perdonen los pecados. 13Después les dijo: ¿Con qué vosotros no entendéis esta parábola? ¿pues cómo entenderéis todas las demás? 14Escuchad: El sembrador, es el que siembra la palabra de Dios. 15Los sembrados junto al camino, son aquellos hombres en que se siembra la palabra, y luego que la han oído, viene Satanás, y se lleva la palabra sembrada en sus corazones. 16A ese modo los sembrados en pedregales, son aquellos que oída la palabra evangélica, desde luego la reciben con gozo; 17mas no echa raíces en ellos, y así dura muy poco; y luego que viene alguna tribulación o persecución por causa de la palabra de Dios, al instante se rinden. 18Los otros sembrados entre espinas, son los que oyen la palabra; 19pero los afanes del siglo, y la ilusión de las riquezas, y los demás apetitos desordenados a que dan entrada, ahogan la palabra divina, y viene a quedar infructuosa. 20Los sembrados en fin en buena tierra, son los que oyen la palabra, y la reciben y conservan en su seno, y dan fruto, quién a treinta por uno, quién a sesenta, y quién a ciento.

21Decíales también: ¿Por ventura se trae o enciende una luz para ponerla debajo de algún celemín, o debajo de la cama? ¿no es para ponerla sobre un candelero? 22Nada pues hay aquí secreto, que no se deba manifestar; ni cosa alguna que se haga para estar encubierta, sino para publicarse. 23Quien tiene buenos oídos, entiéndalo.

24Decíales igualmente: Atended bien a lo que vais a oír. La misma medida que hiciereis servir para los demás, servirá para vosotros, y aun se os dará con creces. 25Porque al que ya tiene, se le dará aun más; y el que no tiene, será privado aun de aquello que parece que tiene.

26Decía asimismo: El reino de Dios viene a ser a manera de un hombre que siembra su heredad, 27y ya duerma, o vele noche y día, el grano va brotando, y creciendo sin que el hombre lo advierta. 28Porque la tierra de suyo produce primero el trigo en yerba, luego la espiga, y por último el grano lleno en la espiga. 29Y después que está el fruto maduro, inmediatamente se le echa la hoz, porque llegó ya el tiempo de la siega.

30Y proseguía diciendo: ¿A qué cosa compararemos aun el reino de Dios? ¿o con que parábola le representaremos? 31Es como el granito de mostaza, que cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña entre las simientes que hay en ella; 32mas después de sembrado, sube y se hace mayor que todas las legumbres, y echa ramas tan grandes, que las aves del cielo pueden reposar debajo de su sombra.

33Con muchas parábolas semejantes a esta les predicaba la palabra de Dios, conforme a la capacidad de los oyentes; 34y no les hablaba sin parábolas: bien es verdad que a parte se lo descifraba todo a sus discípulos.

35En aquel mismo día, siendo ya tarde, les dijo: Pasemos a la ribera de en frente. 36Y despidiendo al pueblo, estando Jesús como estaba en la barca, se hicieron con él a la vela, y le iban acompañando otros varios barcos. 37Levantose entonces una gran tempestad de viento, que arrojaba las olas en la barca, de manera que ya esta se llenaba de agua. 38Entre tanto él estaba durmiendo en la popa sobre un cabezal. Despiértanle pues, y le dicen: Maestro, ¿no se te da nada que perezcamos? 39Y él levantándose amenazó al viento, y dijo al mar: Calla tú, sosiégate. Y al instante calmó el viento, y sobrevino una grande bonanza. 40Entonces les dijo: ¿De qué teméis? ¿cómo no tenéis fe todavía? Y quedaron sobrecogidos de grande espanto, diciéndose unos a otros: ¿Quién es este, a quien aun el viento y la mar prestan obediencia?

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