
martes, 22 de diciembre de 2026
22 de diciembre
- Morado
- Año impar
- Semana 4 del Salterio
Evangelio · Lc 1, 46-56
María canta al Señor, que ha hecho en ella cosas grandes
El Poderoso ha hecho en mí cosas grandes, y santo es su nombre
Lecturas de la Misa
Lectura del primer libro de Samuel
Ana presenta a Samuel en la casa del Señor: por este niño oré
En aquellos días, cuando lo hubo destetado, Ana llevó consigo al niño, junto con tres novillos, tres medidas de harina y un odre de vino, y lo llevó a la casa del Señor en Siló; el niño era todavía muy pequeño. 25Inmolaron un novillo y presentaron el niño a Elí.
26Ana dijo: “Perdón, señor mío; por tu vida, señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando al Señor. 27Por este niño oré, y el Señor me concedió lo que le pedí. 28Por eso yo también lo cedo al Señor por todos los días de su vida: queda cedido al Señor”. Y adoraron allí al Señor. Y Ana oró diciendo:
Palabra de Dios.
Salmo · 1 Sam 2, 1.4-8
Mi corazón se alegra en el Señor, que levanta del polvo al pobre
Mi corazón se alegró en el Señor.
1Mi corazón se alegró en el Señor, mi fuerza se alzó en mi Dios; mi boca se abrió contra mis enemigos, porque me gocé en tu salvación.
Mi corazón se alegró en el Señor.
4El arco de los fuertes se ha quebrado, y los débiles se han ceñido de fuerza. 5Los saciados se contratan por pan, y los hambrientos se han hartado; la estéril ha dado a luz siete veces, y la que tenía muchos hijos se marchita.
Mi corazón se alegró en el Señor.
6El Señor da la muerte y la vida, hace bajar al abismo y hace subir. 7El Señor empobrece y enriquece, humilla y enaltece.
Mi corazón se alegró en el Señor.
8Levanta del polvo al desvalido, alza del estiércol al pobre, para sentarlo con los príncipes y darle en herencia un trono de gloria. Porque del Señor son los pilares de la tierra, y sobre ellos asentó el mundo.
Mi corazón se alegró en el Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
María canta al Señor, que ha hecho en ella cosas grandes
Aclamación antes del Evangelio
Oh Rey de las naciones y piedra angular, que de dos pueblos haces uno solo: ven y salva al hombre que formaste del barro.
En aquel tiempo, dijo María: “Mi alma engrandece al Señor, 47y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, 48porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, 49porque el Poderoso ha hecho en mí cosas grandes, y santo es su nombre, 50y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.
51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52Derribó de su trono a los poderosos y enalteció a los humildes. 53A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los despidió con las manos vacías.
54Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, a Abrahán y a su descendencia para siempre”. 56María permaneció con Isabel unos tres meses, y después volvió a su casa.
Palabra del Señor.
