
lunes, 21 de diciembre de 2026
21 de diciembre
- Morado
- Año impar
- Semana 4 del Salterio
Memoria libre: San Pedro Canisio, presbítero y doctor de la Iglesia
Evangelio · Lc 1, 39-45
María visita a Isabel, y el niño salta de alegría en su seno
Dichosa tú, que has creído
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Cantar de los Cantares
Llega mi amado saltando por los montes: levántate, amada mía, y ven
¡La voz de mi amado! Miren, ya viene, saltando por los montes, brincando por las colinas. 9Mi amado es como una gacela o un cervatillo. Miren, está de pie detrás de nuestra pared, mirando por las ventanas, atisbando por las celosías.
10Mi amado me habla y me dice: “Levántate, apresúrate, amiga mía, paloma mía, hermosa mía, y ven. 11Porque ya ha pasado el invierno, la lluvia ha cesado y se ha ido. 12Han aparecido las flores en nuestra tierra, ha llegado el tiempo de la poda, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.
13La higuera ha dado sus primeros higos, y las viñas en flor exhalan su perfume. Levántate, amiga mía, hermosa mía, y ven, 14paloma mía, que anidas en las grietas de la roca, en lo escondido de los muros: muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y tu rostro es hermoso”.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 32, 2-3.11-12.20-21
Alégrense, justos, en el Señor; cántenle un cántico nuevo
Alégrense, justos, en el Señor; cántenle un cántico nuevo.
2Den gracias al Señor con la cítara, toquen para él el arpa de diez cuerdas; 3cántenle un cántico nuevo, toquen bien entre aclamaciones.
Alégrense, justos, en el Señor; cántenle un cántico nuevo.
11El designio del Señor permanece para siempre, los pensamientos de su corazón, de generación en generación. 12Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él eligió como herencia.
Alégrense, justos, en el Señor; cántenle un cántico nuevo.
20Nuestra alma espera en el Señor, porque él es nuestro auxilio y nuestro escudo. 21En él se alegra nuestro corazón, y en su santo nombre hemos esperado.
Alégrense, justos, en el Señor; cántenle un cántico nuevo.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
María visita a Isabel, y el niño salta de alegría en su seno
Aclamación antes del Evangelio
Oh Oriente, resplandor de la luz eterna y sol de justicia: ven e ilumina a los que están sentados en tinieblas y en sombra de muerte.
En aquellos días, María se levantó y se fue de prisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo.
42Y exclamó con fuerte voz: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43¿Y de dónde a mí esto, que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Porque, en cuanto llegó a mis oídos la voz de tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que te ha dicho el Señor”.
Palabra del Señor.
