
Torres Amat
Hebreos 1
Jesucristo, verdadero Dios y hombre, es infinitamente superior a los ángeles.
1Dios, que en otro tiempo habló a nuestros padres en diferentes ocasiones, y de muchas maneras por los Profetas, 2nos ha hablado últimamente en estos días, por medio de su Hijo Jesucristo, a quien constituyó heredero universal de todas las cosas, por quien crio también los siglos y cuanto ha existido en ellos: 3el cual siendo como es el resplandor de su gloria, y vivo retrato de su sustancia o persona, y sustentándolo y rigiéndolo todo con sola su poderosa palabra, después de habernos purificado de nuestros pecados, está sentado a la diestra de la majestad en lo más alto de los cielos: 4hecho tanto más superior y excelente que los ángeles, cuanto es más aventajado el nombre que recibió por herencia o naturaleza.
5Porque ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy? Y asimismo: ¿Yo seré padre suyo, y él será hijo mío? 6Y otra vez al introducir a su primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. 7Asimismo en orden a los ángeles dice la Escritura: El que a sus ángeles o embajadores los hace espíritus, o ligeros como el viento, y a sus ministros activos como la ardiente llama. 8Mientras que al Hijo le dice: El trono tuyo ¡oh Dios! subsistirá por los siglos de los siglos: cetro de rectitud, el cetro de tu reino. 9Amaste la justicia, y aborreciste la iniquidad; por eso ¡oh Dios! el Dios y Padre tuyo te ungió con óleo de júbilo mucho más que a tus compañeros. 10Y en otro lugar se dice del hijo de Dios: Tú eres ¡oh Señor! el que al principio fundaste la tierra, y obras de tus manos son los cielos. 11Ellos perecerán, mas tú permanecerás siempre el mismo, y todos como vestidos envejecerse han; 12y como un manto o ropa, así los mudarás, y quedarán mudados; pero tú eres para siempre el mismo, y tus años o tus días nunca se acabarán pues eres eterno. 13En fin, ¿a qué ángel ha dicho jamás: Siéntate tú a mi diestra, mientras tanto que pongo a tus enemigos por tarima o estrado de tus pies? 14Por ventura ¿no son todos ellos unos espíritus que hacen el oficio de servidores o ministros enviados de Dios, para ejercer su ministerio en favor de aquellos que deben ser los herederos de la salud?
