
miércoles, 9 de diciembre de 2026
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin
- Memoria
- Blanco
- Año impar
- Semana 2 del Salterio
Evangelio · Mt 11, 28-30
Vengan a mí los cansados y agobiados, y yo los aliviaré
Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del profeta Isaías
Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas y levantan alas como águilas
“¿Con quién me compararán, a quién me igualarán?”, dice el Santo. 26Levanten los ojos a lo alto y miren: ¿quién creó todo esto? El que hace salir en orden a su ejército de estrellas y a cada una la llama por su nombre; tan grande es su fuerza, su vigor y su poder, que no falta ni una.
27¿Por qué dices, Jacob, y afirmas, Israel: “Mi camino está oculto al Señor, y mi causa se le escapa a mi Dios”? 28¿Acaso no lo sabes, o no lo has oído? El Señor es un Dios eterno, que creó los confines de la tierra; no se cansa ni se fatiga, y su sabiduría es insondable.
29Él da fuerza al cansado, y multiplica el vigor y la fortaleza del que no tiene nada. 30Los muchachos se cansan y se fatigan, los jóvenes tropiezan y caen; 31pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, levantan alas como águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 102, 1-4.8.10
Bendice, alma mía, al Señor, que perdona y sana
Bendice, alma mía, al Señor.
1Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser, a su santo nombre. 2Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Bendice, alma mía, al Señor.
3Él perdona todas tus culpas, él sana todas tus dolencias; 4él rescata tu vida de la fosa, él te corona de misericordia y de ternura.
Bendice, alma mía, al Señor.
8El Señor es compasivo y misericordioso, paciente y lleno de misericordia. 10No nos trató según nuestros pecados, ni nos pagó según nuestras culpas.
Bendice, alma mía, al Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Vengan a mí los cansados y agobiados, y yo los aliviaré
Aclamación antes del Evangelio
Miren, el Señor vendrá a salvar a su pueblo; dichosos los que están preparados para salir a su encuentro.
En aquel tiempo, dijo Jesús: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. 29Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. 30Porque mi yugo es suave y mi carga ligera”.
Palabra del Señor.
