
domingo, 1 de noviembre de 2026
Todos los Santos
- Solemnidad
- Blanco
- Año A
- Semana 3 del Salterio
Evangelio · Mt 5, 1-12
En el monte, Jesús enseña las bienaventuranzas
Alégrense y salten de gozo, porque su recompensa es grande en los cielos
Lecturas de la Misa
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
Una gran multitud de todas las naciones, vestida de blanco, ante el trono y el Cordero
Vi otro ángel que subía de donde nace el sol y que llevaba el sello del Dios vivo. Y gritó con voz potente a los cuatro ángeles a quienes se había dado poder para dañar la tierra y el mar: 3“No dañen la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta que hayamos marcado con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios”. 4Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de los hijos de Israel.
9Después de esto vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban de pie delante del trono y ante el Cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en las manos, 10y gritaban con voz potente: “La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.
11Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, 12diciendo: “Amén. La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza sean para nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén”.
13Entonces uno de los ancianos tomó la palabra y me dijo: “Estos que están vestidos con túnicas blancas, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14Yo le respondí: “Señor mío, tú lo sabes”. Y él me dijo: “Estos son los que vienen de la gran tribulación; lavaron sus túnicas y las blanquearon en la sangre del Cordero”.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 23, 1-6
Esta es la generación de los que buscan el rostro del Dios de Jacob
Esta es la generación de los que buscan tu rostro, Señor.
1Del Señor es la tierra y todo lo que la llena, el mundo y todos los que lo habitan; 2porque él lo fundó sobre los mares y lo estableció sobre los ríos.
Esta es la generación de los que buscan tu rostro, Señor.
3¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién podrá estar en su lugar santo? 4El de manos inocentes y corazón limpio, que no entregó su alma a la vanidad ni juró con engaño a su prójimo.
Esta es la generación de los que buscan tu rostro, Señor.
5Ese recibirá la bendición del Señor y la misericordia de Dios, su salvador. 6Esta es la generación de los que lo buscan, de los que buscan el rostro del Dios de Jacob.
Esta es la generación de los que buscan tu rostro, Señor.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
Ahora somos hijos de Dios, y lo veremos tal como es
Miren qué amor nos ha dado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, y lo seamos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.
2Queridos, ahora somos hijos de Dios, y todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es. 3Y todo el que tiene puesta en él esta esperanza se santifica, así como él es santo.
Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
En el monte, Jesús enseña las bienaventuranzas
Aclamación antes del Evangelio
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré, dice el Señor.
En aquel tiempo, al ver Jesús a la multitud, subió al monte; se sentó, y se le acercaron sus discípulos. 2Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
3“Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4Dichosos los mansos, porque ellos poseerán la tierra. 5Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. 6Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
7Dichosos los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia. 8Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10Dichosos los que sufren persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
11Dichosos ustedes cuando los insulten, los persigan y digan falsamente toda clase de mal contra ustedes por causa mía. 12Alégrense y salten de gozo, porque su recompensa es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes”.
Palabra del Señor.
