
jueves, 29 de octubre de 2026
Jueves de la 30ª semana del Tiempo Ordinario
- Verde
- Año par
- Semana 2 del Salterio
Evangelio · Lc 13, 31-35
Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas
¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como el ave reúne su nidada bajo las alas, y no quisiste!
Lecturas de la Misa
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Revístanse de la armadura de Dios para resistir en el día malo
Por lo demás, hermanos, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. 11Revístanse de la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo. 12Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los que dominan este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que están en las alturas.
13Por eso, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes, perfectos en todo. 14Estén, pues, firmes: ceñida la cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, 15calzados los pies con la disposición para anunciar el Evangelio de la paz. 16Tomen siempre el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del maligno. 17Reciban también el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
18Oren en todo tiempo en el Espíritu, con toda clase de oraciones y súplicas; permanezcan en vela con toda constancia, suplicando por todos los santos, 19y también por mí, para que, cuando abra la boca, se me conceda la palabra para dar a conocer con valentía el misterio del Evangelio, 20del cual soy embajador entre cadenas, y así me atreva a anunciarlo como debo hablar.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 143, 1.2.9-10
Bendito sea el Señor, mi Dios
Bendito sea el Señor, mi Dios.
1Bendito sea el Señor, mi Dios, que adiestra mis manos para el combate y mis dedos para la guerra.
Bendito sea el Señor, mi Dios.
2Él es mi misericordia y mi refugio, mi amparo y mi libertador, mi protector, en quien he esperado, el que somete a mi pueblo bajo mi mando.
Bendito sea el Señor, mi Dios.
9Oh Dios, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el salterio de diez cuerdas; 10tú que das la salvación a los reyes, que libraste a David, tu siervo, de la espada maligna.
Bendito sea el Señor, mi Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas
Aclamación antes del Evangelio
Bendito el que viene, el Rey, en nombre del Señor; paz en el cielo y gloria en las alturas.
En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. 32Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día llego a mi fin’. 33Sin embargo, es necesario que hoy, mañana y pasado mañana siga mi camino, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
34¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como el ave reúne su nidada bajo las alas, y no quisiste! 35Miren, su casa les quedará desierta. Y les digo que no me verán hasta que llegue el día en que digan: ‘Bendito el que viene en nombre del Señor’”.
Palabra del Señor.
