
el médico de los pobres que fue fray Marcelo en la cartuja de Farneta
José Gregorio Hernández

lunes, 26 de octubre de 2026
Evangelio · Lc 13, 10-17
Jesús cura en sábado a una mujer encorvada desde hacía dieciocho años
Mujer, quedas libre de tu enfermedad
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos, sean bondadosos unos con otros, compasivos, perdonándose mutuamente, como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo. 1Sean, pues, imitadores de Dios, como hijos muy amados, 2y caminen en el amor, como también Cristo nos amó y se entregó por nosotros a Dios como ofrenda y sacrificio de suave aroma.
3La fornicación, cualquier impureza o la avaricia ni siquiera se nombren entre ustedes, como corresponde a los santos; 4tampoco la obscenidad, ni las palabras necias, ni las bromas groseras, que están fuera de lugar, sino más bien la acción de gracias.
5Porque sépanlo bien y entiéndanlo: ningún fornicario, impuro o avaro, que es lo mismo que servir a los ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6Que nadie los engañe con palabras vacías, pues por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de la incredulidad. 7No se hagan, pues, cómplices de ellos.
8Porque en otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 1, 1-2.3-4.6
Sean imitadores de Dios, como hijos queridísimos.
1Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la cátedra de la corrupción, 2sino que su voluntad está en la ley del Señor, y en su ley medita de día y de noche.
Sean imitadores de Dios, como hijos queridísimos.
3Será como un árbol plantado junto a las corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; todo lo que hace prosperará.
Sean imitadores de Dios, como hijos queridísimos.
4No así los impíos, no así; son como el polvo que el viento arrebata de la faz de la tierra.
Sean imitadores de Dios, como hijos queridísimos.
6Porque el Señor conoce el camino de los justos, y la senda de los impíos perecerá.
Sean imitadores de Dios, como hijos queridísimos.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Aclamación antes del Evangelio
Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad.
En aquel tiempo, Jesús estaba enseñando en una de sus sinagogas en sábado. 11Y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía un espíritu que la mantenía enferma; andaba encorvada y no podía de ningún modo enderezarse. 12Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. 13Le impuso las manos, y al instante ella se enderezó y glorificaba a Dios.
14Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, decía a la gente: “Hay seis días en los que se debe trabajar; vengan, pues, en esos días a curarse, y no en día de sábado”.
15El Señor le respondió: “¡Hipócritas! ¿Acaso cada uno de ustedes no desata en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? 16Y a esta hija de Abrahán, a quien Satanás tenía atada desde hace dieciocho años, ¿no había que soltarla de esta atadura en día de sábado?”.
17Mientras decía estas cosas, todos sus adversarios quedaban avergonzados, y todo el pueblo se alegraba por todas las obras gloriosas que él realizaba.
Palabra del Señor.