
misionero a pie, arzobispo de Cuba y confesor de Isabel II
San Antonio María Claret

sábado, 24 de octubre de 2026
Evangelio · Lc 13, 1-9
Si no hacen penitencia, todos perecerán; la parábola de la higuera sin fruto
Señor, déjala todavía este año
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos: A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. 8Por eso dice: «Subiendo a lo alto, llevó cautiva a la cautividad, dio dones a los hombres». 9Ahora bien, ¿qué significa «subió», sino que también había descendido antes a las regiones inferiores de la tierra? 10El que descendió es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.
11Y él mismo dio a unos como apóstoles, a otros como profetas, a otros como evangelistas, a otros como pastores y maestros, 12para la perfección de los santos en la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo.
14Así ya no seremos niños sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la maldad de los hombres, por la astucia que conduce al error. 15Más bien, obrando la verdad en la caridad, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo. 16Por él, todo el cuerpo, bien ajustado y unido por todas las coyunturas que lo sostienen, según la acción propia de cada miembro, realiza su crecimiento para edificarse a sí mismo en la caridad.
Palabra de Dios.
Salmo · Sal 121, 1-5
Vamos con alegría a la casa del Señor.
1Me alegré por lo que me dijeron: «Iremos a la casa del Señor». 2Ya estaban nuestros pies en tus atrios, Jerusalén.
Vamos con alegría a la casa del Señor.
3Jerusalén, edificada como ciudad bien unida en sí misma. 4Allá subieron las tribus, las tribus del Señor, según el testimonio de Israel, para alabar el nombre del Señor.
Vamos con alegría a la casa del Señor.
5Porque allí se asentaron los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
Vamos con alegría a la casa del Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Aclamación antes del Evangelio
No quiero la muerte del impío, dice el Señor, sino que se convierta de su camino y viva.
En aquel tiempo, se presentaron algunos a contarle a Jesús lo de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. 2Él les respondió: «¿Piensan que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos porque padecieron tales cosas? 3No, les digo; pero si no hacen penitencia, todos perecerán del mismo modo.
4O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿piensan que eran más culpables que todos los hombres que habitaban en Jerusalén? 5No, les digo; pero si no hacen penitencia, todos perecerán del mismo modo».
6Y les dijo esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña; fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. 7Dijo entonces al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala, pues: ¿para qué va a ocupar la tierra?”.
8Pero él le respondió: “Señor, déjala todavía este año, hasta que cave alrededor y le eche estiércol. 9Quizá dé fruto; y si no, la cortarás más adelante”».
Palabra del Señor.