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FIDES VIVA
Ilustración: Gálatas 4
Ilustración Fides Viva a partir de Caravaggio, «The Conversion on the Way to Damascus» · obra original

Torres Amat

Gálatas 4

Compara la Ley antigua con un tutor, y a los judíos con un pupilo: dice que Cristo puso ya a los hombres en libertad. Después de varias expresiones de sentimiento amoroso, prueba por la Escritura misma, cuando habla de Isaac e Ismael, que la Ley escrita no puede hacer liga con la ley de gracia.

1Digo además, que mientras el heredero es niño, en nada se diferencia de un siervo, no obstante ser dueño de todo; 2sino que está bajo la potestad de los tutores y curadores, hasta el tiempo señalado por su padre: 3así nosotros cuando éramos todavía niños, estábamos servilmente sujetos a las primeras y más groseras instrucciones que se dieron al mundo. 4Mas cumplido que fue el tiempo, envió Dios a su Hijo, formado de una mujer, y sujeto a la Ley, 5para redimir a los que estaban debajo de la Ley, y a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6Y por cuanto vosotros sois hijos, envió Dios a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual nos hace clamar: Abba, esto es, Padre mío. 7Y así ninguno de vosotros es ya siervo, sino hijo. Y siendo hijo, es también heredero de Dios por Cristo.

8Verdad es que cuando no conocíais a Dios, servíais a los que realmente no son dioses. 9Pero ahora habiendo conocido a Dios, o por mejor decir, habiendo sido de Dios amados y conocidos, ¿cómo tornáis otra vez a esas observancias legales, que son sin vigor ni suficiencia, queriendo sujetaros nuevamente a ellas? 10Observáis todavía los ritos de los días, y meses, y tiempos, y años. 11Témome de vosotros, no hayan sido inútiles entre vosotros mis trabajos. 12Sed como yo, ya que yo he sido como vosotros: ¡oh hermanos míos! os lo ruego encarecidamente: a mí en nada me habéis agraviado. 13Al contrario bien sabéis que cuando tiempo ha os prediqué el Evangelio, lo hice entre las persecuciones y aflicciones de la carne; y en tal estado de mi carne o de humillación mía, que os era materia de tentación, 14no me despreciasteis, ni desechasteis; antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como al mismo Jesucristo. 15¿Dónde está pues ahora aquella felicidad en que os gozabais? Porque yo puedo testificar de vosotros, que entonces estabais prontos, si posible fuera, a sacaros los ojos, para dármelos a mí. 16Con que por deciros la verdad, ¿me he hecho enemigo vuestro? 17Esos falsos apóstoles procuran estrecharse con vosotros; mas no es con buen fin, sino que pretenden separaros de nosotros, para que los sigáis a ellos. 18Sed pues celosos amantes del bien con un fin recto, en todo tiempo; y no solo cuando me hallo yo presente entre vosotros. 19Hijitos míos, por quienes segunda vez padezco dolores de parto, hasta formar enteramente a Cristo en vosotros; 20quisiera estar ahora con vosotros, y diversificar mi voz según vuestras necesidades; porque me tenéis perplejo sobre el modo con que debo hablaros. 21Decidme, os ruego, los que queréis estar sujetos a la Ley antigua, ¿no habéis leído lo que dice la Ley? 22Porque escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava Agar, y otro de la libre que era Sara. 23Mas el de la esclava nació según la carne o naturalmente; al contrario el hijo de la libre nació milagrosamente y en virtud de la promesa: 24todo lo cual fue dicho por alegoría. Porque estas dos madres son las dos leyes o testamentos. La una dada en el monte Sinaí que engendra esclavos, la cual es simbolizada en Agar; 25porque el Sinaí es un monte de la Arabia, que corresponde a la Jerusalén de aquí bajo, la cual es esclava con sus hijos. 26Mas aquella Jerusalén de arriba figurada en Sara, es libre; la cual es madre de todos nosotros. 27Porque escrito está: Alégrate, estéril, que no pares: prorumpe en gritos de júbilo tú que no eres fecunda; porque son muchos más los hijos de la que ya estaba abandonada por estéril, que los de la que tiene marido. 28Nosotros pues, hermanos, somos los hijos de la promesa, figurados en Isaac. 29Mas así como entonces el que había nacido según la carne, perseguía al nacido según el espíritu, así sucede también ahora. 30Pero ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo; que no ha de ser heredero el hijo de la esclava con el hijo de la libre. 31Según esto, hermanos, nosotros no somos hijos de la esclava, sino de la libre; y Jesús-Cristo es el que nos ha adquirido esta libertad.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

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En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo…