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FIDES VIVA
Ilustración: 1 Corintios 7
Ilustración Fides Viva a partir de Juan de Juanes, «The Last Supper» · obra original

Torres Amat

1 Corintios 7

De las cargas del matrimonio, y de las ventajas de la virginidad. Aviso a las viudas.

1En orden a las cosas sobre que me habéis escrito, respondo: Loable cosa es en el hombre no tocar mujer; 2mas por evitar la fornicación, viva cada uno con su mujer, y cada una con su marido. 3El marido pague a la mujer el débito, y de la misma suerte la mujer al marido. 4Porque la mujer casada no es dueña de su cuerpo, sino que lo es el marido. Y asimismo el marido no es dueño de su cuerpo, sino que lo es la mujer. 5No queráis pues defraudaros el derecho recíproco, a no ser por algún tiempo de común acuerdo, para dedicaros a la oración; y después volved a cohabitar, no sea que os tiente Satanás por vuestra incontinencia. 6Esto lo digo por condescendencia, que no lo mando. 7A la verdad me alegrara que fueseis todos tales como yo mismo, esto es, célibes; mas cada uno tiene de Dios su propio don, quién de una manera, quién de otra. 8Pero sí que digo a las personas no casadas y viudas: bueno les es si así permanecen, como también permanezco yo. 9Mas si no tienen don de continencia, cásense. Pues más vale casarse, que abrasarse. 10Pero a las personas casadas, mando, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido: 11que si se separa por justa causa, no pase a otras nupcias, o bien reconcíliese con su marido. Ni tampoco el marido repudie a su mujer. 12Pero a los demás digo yo mi dictamen, no que el Señor lo mande. Si algún hermano tiene por mujer a una infiel o idólatra, y esta consiente en habitar con él, no la repudie. 13Y si alguna mujer fiel o cristiana tiene por marido a un infiel, y este consiente en habitar con ella, no abandone a su marido; 14porque un marido infiel es santificado por la mujer fiel, y la mujer infiel santificada por el marido fiel: de lo contrario vuestros hijos serían amancillados, en vez de que ahora son santos. 15Pero si el infiel se separa, sepárese en hora buena; porque en tal caso ni nuestro hermano, ni nuestra hermana deben sujetarse a servidumbre; pues Dios nos ha llamado a un estado de paz y tranquilidad, 16Porque ¿sabes tú, mujer, si salvarás o convertirás al marido? ¿y tú, marido, sabes si salvarás a la mujer? 17pero proceda cada cual conforme al don que Dios le ha repartido, y según el estado en que se hallaba, cuando Dios le llamó a la fe; y así es como lo enseño en todas las Iglesias. 18¿Fue uno llamado siendo circunciso? no afecte parecer incircunciso. ¿Fue otro llamado estando incircunciso? no se haga circuncidar. 19Nada importa ahora el ser circuncidado, y nada importa el no serlo: lo que importa a judíos y a gentiles es la observancia de los mandamientos de Dios. 20Manténgase pues cada uno en el estado que tenía cuando Dios le llamó. 21¿Fuiste llamado siendo siervo? no te impacientes viéndote en tal condición, antes bien saca provecho de eso mismo, aun cuando pudieses ser libre. 22Pues aquel que siendo esclavo es llamado al servicio del Señor, se hace liberto del Señor; y de la misma manera aquel que es llamado siendo libre, se hace esclavo de Jesús-Cristo. 23Rescatados habéis sido a gran costa; no queráis haceros esclavos de los hombres. 24Cada uno, hermanos míos, permanezca para con Dios en el estado civil en que fue llamado. 25En orden a las vírgenes, precepto del Señor yo no le tengo: doy, sí, consejo, como quien ha conseguido del Señor la misericordia de ser fiel ministro suyo. 26Juzgo pues que este estado es ventajoso a causa de las miserias de la vida presente: que es, digo, ventajoso al hombre el no casarse. 27¿Estás ligado a una mujer? no busques quedar desligado. ¿Estás sin tener mujer? no busques el casarte. 28Si te casares, no por eso pecas. Y si una doncella se casa, tampoco peca; pero estos tales sufrirán en su carne aflicciones y trabajos inseparables del matrimonio. Mas yo os perdono: déjolo a vuestra consideración. 29Y lo que digo, hermanos míos, es, que el tiempo es corto, y que así lo que importa es que los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen; 30y los que lloran, como si no llorasen; y los que se huelgan, como si no se holgasen; y los que hacen compras, como si nada poseyesen; 31y los que gozan del mundo, como si no gozasen de él: porque la escena o apariencia de este mundo pasa en un momento. 32Ahora bien, yo deseo que viváis sin cuidados ni inquietudes. El que no tiene mujer, anda únicamente solícito de las cosas del Señor, y en lo que ha de hacer para agradar a Dios. 33Al contrario el que tiene mujer, anda afanado en las cosas del mundo, y en cómo ha de agradar a la mujer, y así se halla dividido. 34De la misma manera la mujer no casada, y una virgen, piensa en las cosas de Dios; para ser santa en cuerpo y alma. Mas la casada piensa en las del mundo, y en cómo ha de agradar al marido. 35Por lo demás, yo digo esto para provecho vuestro, no para echaros un lazo y obligaros a la continencia; sino solamente para exhortaros a lo más loable, y a lo que habilita para servir a Dios sin ningún embarazo. 36Mas si a alguno le parece que es un deshonor que su hija pase la flor de la edad sin contraer matrimonio, y juzga deber casarla, haga lo que quisiere: no peca, si ella se casa. 37Aunque por otra parte quien ha hecho en su interior la firme resolución de conservar virgen a su hija, no teniendo necesidad de obrar de otro modo, sino pudiendo disponer en esto de su voluntad, y así lo ha determinado en su corazón, este tal obra bien. 38En suma, el que da su hija en matrimonio, obra bien; mas el que no la da, obra mejor. 39La mujer está ligada a la ley del matrimonio, mientras que vive su marido; pero si su marido fallece, queda libre: cásese con quien quiera, con tal que sea según el Señor. 40Pero mucho más dichosa será, si permaneciere viuda, según mi consejo; y estoy persuadido de que también en esto me anima el Espíritu de Dios.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

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