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FIDES VIVA
Ilustración: 1 Corintios 9
Ilustración Fides Viva a partir de Juan de Juanes, «The Last Supper» · obra original

Torres Amat

1 Corintios 9

Cómo el Apóstol se privaba de hacer lo que podía lícitamente, por no desedificar a nadie; haciéndose todo para todos, y padeciendo mil trabajos, por ganar para Dios a todo el mundo.

1¿No tengo yo libertad? ¿no soy yo apóstol? ¿no he visto yo a Jesucristo Señor nuestro? ¿no sois vosotros obra mía en el Señor? 2Lo cierto es que aun cuando para los otros no fuera apóstol, a lo menos lo sería para vosotros, siendo como sois el sello o la patente de mi apostolado en el Señor: 3ved ahí mi respuesta a aquellos que se meten a examinar y sindicar mi conducta. 4¿Acaso no tenemos derecho de ser alimentados a expensas vuestras? 5Por ventura ¿no tenemos también facultad de llevar en los viajes alguna mujer, hermana en Jesucristo, para que nos asista, como hacen los demás apóstoles, y los hermanos o parientes del Señor, y el mismo Cefas o Pedro? 6¿O solo yo, y Bernabé, no podemos hacer esto? 7¿Quién milita jamás a sus expensas? ¿quién planta una viña, y no come de su fruto? ¿quién apacienta un rebaño, y no se alimenta de la leche del ganado? 8¿Y por ventura esto que digo, es solamente un raciocinio humano? ¿o no dice la Ley esto mismo? 9Pues en la Ley de Moisés está escrito: No pongas bozal al buey que trilla. ¿Será que Dios se cura de los bueyes? 10¿Acaso no dice esto principalmente por nosotros? Sí, ciertamente por nosotros se han escrito estas cosas, porque la esperanza hace arar al que ara, y el que trilla, lo hace con la esperanza de percibir el fruto. 11Si nosotros pues hemos sembrado entre vosotros bienes espirituales, ¿será gran cosa que recojamos un poco de vuestros bienes temporales? 12Si otros participan de este derecho a lo vuestro, ¿por qué no más bien nosotros? pero con todo no hemos hecho uso de esa facultad; antes bien todo lo sufrimos y padecemos por no poner estorbo alguno al Evangelio de Cristo. 13¿No sabéis que los que sirven en el Templo, se mantienen de lo que es del Templo; y que los que sirven al altar, participan de las ofrendas? 14Así también dejó el Señor ordenado, que los que predican el Evangelio, vivan del Evangelio. 15Mas yo de ninguna de estas cosas me he valido. Ni ahora escribo esto, para que así se haga conmigo, porque tengo por mejor el morir, que el que alguno me haga perder esta gloria. 16Como quiera que por predicar el Evangelio, no tengo gloria, pues estoy por necesidad obligado a ello; y desventurado de mí, si no le predicare. 17Por lo cual si lo hago de buena voluntad, premio aguardo; pero si por fuerza, entonces no hago más que cumplir con el cargo que tengo. 18Según esto pues ¿dónde está mi galardón? Está en predicar gratúitamente el Evangelio, sin ocasionar ningún gasto, para no abusar del derecho que tengo por la predicación del Evangelio. 19En verdad que estando libre o independiente de todos, de todos me he hecho siervo, para ganar más almas. 20Y así con los judíos he vivido como judío, para ganar o convertir a los judíos: 21con los sujetos a la Ley o prosélitos, he vivido como si yo estuviese sujeto a la Ley (con no estar yo sujeto a ella) solo por ganar a los que a la Ley vivían sujetos; así como con los que no estaban sujetos a la Ley de Moisés, he vivido como si yo tampoco lo estuviese (aunque tenía yo una Ley con respecto a Dios teniendo la de Jesucristo) a trueque de ganar a los que vivían sin Ley. 22Híceme flaco con los flacos, por ganar a los flacos. Híceme todo para todos, por salvarlos a todos. 23Todo lo cual hago por amor del Evangelio, a fin de participar de sus promesas. 24¿No sabéis que los que corren en el estadio, si bien todos corren, uno solo se lleva el premio? Corred pues, hermanos míos, de tal manera que le ganéis. 25Ello es que todos los que han de luchar en la palestra, guardan en todo una exacta continencia, y no es sino para alcanzar una corona perecedera; al paso que nosotros la esperamos eterna. 26Así que, yo voy corriendo, no como quien corre a la aventura: peleo, no como quien tira golpes al aire sin tocar a su enemigo; 27sino que castigo mi cuerpo rebelde y le esclavizo, no sea que habiendo predicado a los otros, venga yo a ser reprobado.

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jueves, 29 de octubre · Evangelio

Jesús llora sobre Jerusalén, que mata a los profetas

En aquel tiempo, ese mismo día, se acercaron algunos fariseos y le dijeron a Jesús: “Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan y díganle a ese zorro: ‘Mira, expulso demonios y realizo…